Por Gabriel Céspedes,

Llegué a la celebración de salida de clases de unos amigos a Reventados, en la calle de la Amargura. Era bastante temprano, como la 1:00 p.m. cuando comenzamos a consumir en el susodicho bar. Dada la hora, encontramos un campo muy bonito y cómodo (llenábamos los cuatro sillones, porque éramos bastantes), con silloncito y una mesita bastante buena.