Foto: Unidad de Comunicación de MIDEPLAN.

Adela Chaverri, coordinadora de la Secretaría Técnica del Sistema Nacional de Contralorías de Servicios del Ministerio de Planificación y Política Económica (Mideplan), conversó con QuienPagaManda.com sobre el trabajo que se realiza desde su oficina para dotar a las contralorías de servicios de mejores herramientas.

Además, anunció que se está preparando un proyecto de ley que, entre otras cosas, permitiría a las contralorías trabajar “con independencia funcional y de criterio respecto del jerarca y los demás componentes de la administración activa”.

Una lectora nos plantea el siguiente caso. En párrafos posteriores se le ofrece una respuesta a su consulta:

Por Adriana Esquivel.

El domingo 27 de noviembre dejé mi vehiculo en el estacionamiento”El Nido”, al frente del parque de Heredia.

Cuando mi mamá y yo lo fuimos a retirar, notamos que la puerta del pasajero -en la parte de adelante- no abría. Por supuesto que vimos que tenía un golpe de ese lado.

Hablamos con el administrador del parqueo y este llamó al Instituto Nacional de Seguros (INS).

Se realizó el proceso respectivo con el INS y se tomaron las fotos.

A los días, llevamos el carro al taller para la reparación y nos comentaron que no lo pueden recibir porque el INS no le ha asignado el número de caso.

Fuimos al INS y nos dijeron que teníamos que hablar con el administrador del parqueo para que enviaran una carta autorizando el uso de la póliza del parqueo.

Imagen Ilustrativa

Por Arianna Méndez.

“El día 14 de agosto de 2010 compré un teléfono celular marca Sony Ericcsson, modelo Vivaz U5, número de serie 359388037641939, en la tienda Alpha Group, ubicada al costado sureste de la fuente de la hispanidad en San Pedro. Pagué de contado el precio de ¢255.000.00 (factura #1027449). El teléfono empezó a fallar hace aproximadamente tres meses y el día 13 de julio 2011 lo llevé al taller del comercio  (boleta reparación #794) porque aún estaba en garantía.

Resulta que no me valieron la garantía y me indicaron que tenía dañado el táctil y el parlante. Quedaron en hacerme un presupuesto y me llamaron a los dos días indicándome que el arreglo costaba ¢30.000, con lo que estuve de acuerdo y me dijeron que en la tarde lo tenían listo. El día 10 de agosto llego a recogerlo y me encuentro con la sorpresa que supuestamente el “técnico” que arregló mi teléfono le dañó la tarjeta principal y estaban “haciendo pruebas”, ya que no tenía señal.

Primero me indicaron que no tenían tarjetas, pero que iban a conseguir una nueva para cambiársela. El martes 16 de agosto 2011 fui por él. Esa vez me hicieron esperar más de una hora y el celular estaba en pésimas condiciones. El táctil estaba totalmente húmedo con una burbuja y el teléfono no funcionó correctamente. Me molesté mucho y le indique a quién me atendió que cómo pretendían cobrar por ese “trabajo” y tras de todo me habían dañado mi tarjeta, pero ellos amenazaron con bloquear la serie de mi teléfono.