Imagen ilustrativa. “La responsabilidad ante la imposibilidad de dar los vueltos por la falta de determinado tipo de moneda, no debe trasladarse al consumidor", advirtió la Comisión Nacional del Consumidor en el voto 831-2009.

El lector Hugo González realiza la siguiente consulta. Posteriormente, se le brinda una respuesta.

“Me gustaría saber qué dice la ley sobre redondear el vuelto a la hora de realizar una compra.

“Ya varias veces me ha pasado que en el supermercado San Luis, en Pérez Zeledón, a la hora de cobrarme, el cajero me redondea el monto hacia arriba.

PriceSmart ofreció disculpas al cliente Jorge Mora, quien hace unos días reportó que una empleada de la empresa se negó a aceptar la devolución de un producto. “En ningún momento debió habérsele negado la devolución. Cuando (el cliente) guste procederemos a hacerle el reintegro en el Club de Zapote”, informó Carla Chaves, gerenta regional de mercadeo de PriceSmart.

Mora intentó cambiar el producto cuando creyó que este se encontraba en mal estado y debido a que la fecha de expiración estaba en formato estadounidense (se indica primero el mes, luego el día). En ese sentido, Chaves aclaró que el supermercado cumple con los requisitos de etiquetado que establece la legislación.

Por Jorge Mora Venegas.

Imagen ilustrativa.

El viernes 6 de julio mis tías se dirigieron hacia el PriceSmart de Curridabat.

Allí, entre otras cosas, compraron un cangrejo enlatado.

Una vez en la casa, procedieron a cocinar dicho cangrejo y, para sorpresa de todos en la casa, se empezó a soltar un desagradable olor a podrido.

Revisamos la lata recién comprada y la fecha de vencimiento decía 10-01-2012.

Por Sandra Morales.

Imagen con fines ilustrativos.

El 10 de abril fui con mi esposo a realizar unas compras al PriceSmart de Tibás.

Compramos normalmente y cancelamos.

Antes de salir, presentamos el comprobante de pago y, para mi sorpresa, el empleado que tienen a la salida para revisar las compras que los clientes hacen me solicitó que abriera mi cartera y se la enseñara.

Por Alberto A. Borges Fallas.

El supermercado Cristal, en Curridabat, tiene una ventanilla (en el food court) donde venden fundamentalmente “casados”, desde alrededor de mediodía hasta pasada la una de la tarde.

Hace más de un año, me quejé ante la Defensoría del Consumidor de que los precios no se exhibían y de que, una vez que uno había hecho fila y le habían “alistado” la comida, la cajera cobraba como una lotería.

La Defensoría atendió mi solicitud y ellos pusieron un listado en letra ilegible y la situación persiste.

Un día pedí un “casado” que traía arroz, puré, pescado (tiburón), ensalada y fresco, que en cualquier parte vale menos de ¢2.500, y me cobraron ¢3.125.