Por Gabriel Céspedes,

Llegué a la celebración de salida de clases de unos amigos a Reventados, en la calle de la Amargura. Era bastante temprano, como la 1:00 p.m. cuando comenzamos a consumir en el susodicho bar. Dada la hora, encontramos un campo muy bonito y cómodo (llenábamos los cuatro sillones, porque éramos bastantes), con silloncito y una mesita bastante buena.

Foto Ilustrativa

Este caso fue denunciado en el grupo de Facebook “No al referendum de la ley #16390 (Uniones Homoseuxales)” y relata cómo dos muchachos fueron echados del Bar Castro’s porque “ese no era un bar para gente así”. Tan desesperados estaban en el negocio que hasta ofrecieron devolverles parte de la entrada con tal de que se fueran…

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El siguiente es un extracto de la sentencia dictada este mes por el Tribunal Primero Civil de San José, que condenó a KFC a indemnizar con ¢1 millón a la estudiante Natalia Carrillo Zamora, a quien en el 2008 esa cadena de restaurantes le vendió un biscuit con una cucaracha incrustada.

Vale la pena leer el razonamiento de los jueces, quienes dejan claro que no basta con devolver el dinero o cambiar el producto en mal estado cuando se causa un daño al consumidor, en este caso “las ganas de vomitar” que sufrió la joven cuando tocó la cucaracha incrustada en el biscuit.

El proceso sumario de protección al consumidor fue planteado por el abogado Alberto Castillo, quien se especializa en temas del consumidor.

Un extracto de la sentencia:

“De acuerdo con nuestra legislación, todo bien que se venda debe estar implícitamente garantizado en cuanto al cumplimiento de los estándares de calidad y lo requerimientos técnicos que por razones de salud establezcan las leyes y reglamentos y las normas respectivas dictadas por la Administración Pública (Artículo 40 de la LPCyDEC). Tal como lo establece la Ley, el comerciante debe responder concurrentemente e independientemente de la existencia de culpa (responsabilidad objetiva), si el consumidor resulta perjudicado por razón del bien o servicio.

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El lector Alex Murillo cuenta que en un restaurante en Jaco no solo le cobraron

El lector Alex Murillo cuenta que en un restaurante en Jaco no solo le cobraron 5% adicional por pagar con tarjeta, lo cual todos sabemos que es ilegal, pero además explica que luego lo intimidaron físicamente para tratar de quitarle la factura.

Alex Murillo cuenta su caso:

“El domingo pasado (21 de febrero), fui con una amiga al restaurante La Riviera Beach Club en Playa Jaco.  Al pagar la cuenta nos informan que el monto es de 22,000.00 colones netos.  Cuando le pagamos con tarjeta nos informan que nos cobraran un 5% adicional por pagar con tarjeta, quedando el monto en 23,100.00 colones, asunto que nos incomodó y se los hicimos saber. Solicité que me dieran la factura y me la dieron.

“A la hora de irme me pidieron la factura de regreso, la salonera me dijo que me daban otra, yo le dije que estaba feliz con esa. Entonces pasó lo peor, se vino todo el personal del restaurante afuera, se fueron a mi carro y llegó un guarda armado, no me dejaban ir hasta que no les diera la factura.  Una de las meseras me insultó y me dijo ‘Me c*go en la gran put*’.