Un nuevo restaurante de comidas rápidas fue clausurado por el Ministerio de Salud y esta vez el que incumplió los requisitos básicos fue Taco Bell (en Sabanilla), pues estaba operando pese a que no tenía permiso de funcionamiento vigente.

En sus declaraciones, los representantes de la cadena fueron al grano y abiertamente reconocieron que el permiso de funcionamiento “no había sido renovado en el plazo establecido”, según dijeron a La Nación.

Tal y como lo hicieron representantes de McDonald’s unos días antes tras el cierre de dos restaurantes, los señores de Taco Bell también dijeron que respaldan los esfuerzos de las autoridades, que su personal está entrenado, etc., pero, al final de cuentas, admitieron su error sin rodeos y eso es significativo

Dejan mucho qué desear las declaraciones de la gerente de comunicaciones de McDonald’s a La Nación con respecto a la clausura de dos restaurantes por incumplimientos de salubridad.

En menos de una semana el Ministerio de Salud clausuró dos locales en Desamparados y San José (frente al Banco Central), en ambos casos porque el personal no contaba con un curso de manipulación de alimentos.

Este curso es un requisito indispensable y, por tanto, es de acatamiento obligatorio. Sin embargo, la respuesta de la cadena es que la empresa tiene la mejor “disposición de colaborar con las autoridades”.

¿Colaborar con las autoridades? Las autoridades no necesitan colaboración o ayuda, lo que necesitan es que se cumplan las reglas desde el principio y se eviten riesgos innecesarios para la salud de los consumidores

Por Gerardo Ruiz, periodista.

El pasado 10 de abril fui a comer a la Princesa Marina de Moravia. Cuando ya me había terminado el escabeche de plátano que viene con la sopa de mariscos, me salió una cucaracha grande y gorda en el fondo del recipiente.

La cucaracha estaba muerta pero entera. Era bastante grande. No era una ‘bebé’. Yo ordené una sopa de mariscos que estaba ‘limpia’. Se veía que acababa de caer en la olla pues, repito, el bicho estaba entero