Por Melissa Berrocal Jiménez.

Foto: Melissa Berrocal.

Ayer fui a comprar un almuerzo en una panadería llamada Cafetería Le Mirage S.A., ubicada en Barrio Don Bosco, de Quirós y Compañía, 100 metros norte (es esquinera).

Todo iba bien, ya había terminado de comer y estaba por terminar mi refresco (que tenía tapa) cuando sentí en mi boca lo que creí eran hojas de la mora (era un refresco natural).

 

Imagen ilustrativa.

Por Mailyn Ramírez.

Hace unos días fui con mis amigas al restaurante La Casa de Doña Lela, en Curridabat y, mientras una de ellas se comía un ceviche, un elemento duro y escamoso se le atoró en su garganta.

De inmediato, fue al baño para tratar de hacer algo y topó con la sorpresa de que el lavatorio no tenía agua.

De igual manera, terminó entrando al baño de hombres y nada resultó, por lo que tuvo que irse de emergencia al Hospital Clínica Bíblica.

Por Alberto A. Borges Fallas.

El supermercado Cristal, en Curridabat, tiene una ventanilla (en el food court) donde venden fundamentalmente “casados”, desde alrededor de mediodía hasta pasada la una de la tarde.

Hace más de un año, me quejé ante la Defensoría del Consumidor de que los precios no se exhibían y de que, una vez que uno había hecho fila y le habían “alistado” la comida, la cajera cobraba como una lotería.

La Defensoría atendió mi solicitud y ellos pusieron un listado en letra ilegible y la situación persiste.

Un día pedí un “casado” que traía arroz, puré, pescado (tiburón), ensalada y fresco, que en cualquier parte vale menos de ¢2.500, y me cobraron ¢3.125. 

Por Laura Fernández.

El pasado 16 de octubre pasé por el AutoMac (del restaurante McDonald’s, en Heredia) en la madrugada -alrededor de las 3:00 a.m.- y ordené una caja grande y una promoción de pasteles.

Al llegar a la ventanilla del cobro no hubo problema, pero a la hora de retirar mi orden hubo dos:

1. No había pasteles. Ofrecen un producto que no tienen disponible. Pedí un cono y me dijeron que no había helados, que no había nada de postres y me dieron la opción de una hamburguesa o dos refrescos pequeños.

2. Pedí refrescos: una Coca-Cola regular y una Coca-Cola Zero. Mi indignación fue ver cómo el joven tomó el vaso y sirvió la Coca Zero: echó medio vaso de Coca-Cola regular, más medio vaso de Coca-Cola light.