– Empresa investiga casos y alega que son aislados.

Imagen ilustrativa.

A QuienPagaManda.com han llegado los casos de dos consumidores quienes aseguran haber recibido cobros por parte de la empresa de telefonía Movistar, a pesar de que nunca han solicitado sus servicios.

Uno de los afectados es Mauricio González Villalobos quien narró, hace poco más de un mes, que le enviaron varias facturas con su nombre y número de cédula a la casa de sus padres, sitio en el cual no vive desde hace diez años. Por ello, interpuso una denuncia ante la Superintendencia de Telecomunicaciones (Sutel).

Foto: Carol Adams. Imagen con propósitos ilustrativos.

Ante el caso de Ervert Knohr, quien dejó a su perro en una veterinaria y al regreso lo encontró con heridas y los ojos hinchados, Quienpagamanda.com conversó con Ileana Céspedes, coordinadora del  Programa de Bienestar Animal de Pequeñas Especies del Servicio Nacional de Salud Animal (Senasa), sobre qué opciones tienen los clientes.

Una mala costumbre de muchos negocios en el país es esperar que los clientes les tomen la palabra sin ningún tipo de confirmación escrita y detallada.

Muchos clientes simplemente lo aceptan y a aquellos que piden las promesas por escrito se les mira con desconfianza (“¿quién sabe para qué querrá ese documento?), cuando los únicos que merecen desconfianza son quienes se niegan a poner por escrito lo que ofrecen verbalmente a un cliente.

La diferencia entre papel o no papel, por supuesto, tiene precio. El caso de este cliente de Claro es un buen recordatorio.

Por Mauricio González Villalobos.

Esta es una de las facturas que recibió el consumidor. QuienPagaManda borró los datos de contacto del afectado, así como su cédula.

El pasado mes de marzo me llegó una factura de la empresa Movistar (Telefónica) indicándome que tengo servicio con ellos.

Obviamente, me sorprendió la factura porque nunca he suscrito un contrato con esta empresa ni he tenido el mínimo interés.

Lo más curioso del caso es que tomaron la dirección física de la casa de mis papás,  a pesar de que tengo cerca de diez años de no vivir ahí.

Diputado buscar eliminar anonimato de guachimanes.

Por Joanna Nelson.

Foto: Restauración Nacional y Asamblea Legislativa. Avendaño les recomendó a los consumidores ser recelosos cuando son abordados por “cuida carros”.

Carlos Avendaño, diputado de Restauración Nacional, cree que el trabajo de los guachimanes debe regularse para proteger a los consumidores de extorsiones, daños a sus vehículos y, en general, situaciones amenazantes.

Para ello presentó el proyecto “Ley de Creación del Registro de Cuidadores y Vigilantes Informales de Automotores Estacionados en las Vías Públicas”, actualmente en discusión en la Asamblea Legislativa.

Consumidores pueden llamar a la policía si “cuida carros” no se ha registrado.

Hay 477 “cuida carros” registrados, solo se han presentado dos denuncias.

Por Joanna Nelson.

Foto: Michal Zacharzewski. Imagen con fines ilustrativos.

Esto es lo que suele ocurrir: El conductor parquea. Un guachimán se le acerca (“¿Le cuido el carro, jefe?” o le exige pagar un monto).  El conductor acepta por temor de que el guachimán dañe el vehículo para desquitarse.

Imagen ilustrativa.

Eludir la responsabilidad o decir que se va a solucionar el asunto, pero luego cruzarse de brazos. Esta ha sido la actitud de algunos negocios cuando el carro de un consumidor o parte de sus pertenencias han sido sustraídas del parqueo de un centro comercial o de un supermercado.

Luis Urrea contó que el 3 enero de este año le robaron el carro en el parqueo de Palí, en Paseo Colón.

A finales de noviembre del año pasado, Elizondo todavía recibió llamadas de Citi, a pesar de que el caso ya estaba en los tribunales.

Acoso. Esa corta palabra describe la experiencia vivida por el informático Juan Sebastián Elizondo Morales, a quien el Banco Citi lo llamaba para venderle tarjetas de crédito.

“Don Juan, así brevemente lo llamaba para ofrecerle el producto para lo que es Citi MultiPremios. ¿No sé si en algún momento usted ha escuchado mencionar el producto?”, le dice una empleada del banco a Elizondo en una de las llamadas grabadas por él.

Una lectora nos relata su experiencia con un dentista y nos hace una consulta:

Según cuenta, su ortodoncista le indicó que debía hacerse unas extracciones donde un dentista general y a la vez un posible tratamiento de nervio en una muela, con un endodoncista (especialista en tratamientos al interior de los dientes).

Para efectos de las extracciones fue donde el dentista, quien empezó a tratar la muela que requería el tratamiento de nervio, aunque la paciente no fue a que le realizaran tal procedimiento.

De acuerdo con la lectora, el dentista procedió a poner anestesia y, a pesar de su indicación de que no sentía dormida la muela afectada, él “empezó a insertar literalmente en el nervio, los aparatitos”.

“Yo brincaba y mi cuerpo temblaba señalándole a su asistente que me dolía y él respondía que no podía ser así, que yo estaba anestesiada y que tenía que tranquilizarme… Cuando sentía que introducía cosas en el nervio, estallé en un llanto desesperante y, después de aproximadamente 15 a 20 minutos de angustias, le dije que no podía permitir que continuara haciéndome eso”.