Por Gustavo Víquez.

Foto: Sufi Nawaz. Imagen con propósitos ilustrativos.

Llegó la época de pagar el marchamo. Como cliente del Banco Nacional de Costa Rica, debido a malas experiencias anteriores, decidí no hacerlo por Internet y apersonarme a una sucursal del Banco Nacional.

Por cercanía a mi centro de trabajo, fui a la de La Sabana este, en el inicio del Paseo Colón. 

Foto: Cezar Perelles. Imagen con fines ilustrativos.

Por Andrey Moya.

En mi familia solicitamos un préstamo de ¢1.200.000, el cual hay que cancelar los días siete de cada mes.

Como en Cartago no hay una agencia, es un tanto difícil para mi papá trasladarse hasta Terramall. Entonces, hacemos los pagos por medio de Servimás los días seis.

Por Iván Céspedes.

El día 12 de diciembre hice el pago de dos marchamos en la sucursal electrónica del BAC.

La transacción se desarrolló con total normalidad y se me indicó que en un plazo no mayor a cinco días hábiles me iban a entregar los marchamos en la dirección indicada.

A hoy 22 de diciembre, sigo sin recibir los marchamos.

El martes 20 puse mi queja formal en el chat del BAC y me asignaron un número de queja que, al día de hoy, sigue sin resolverse.

 El Banco Nacional de Costa Rica justifica su decisión de restringir “en forma temporal” la inclusión de cuentas favoritas vía Internet, debido a recientes “ataques de phishing”.

“Hace un par de semanas se descubrió que circulaba en el Internet una copia exacta de la web del Banco Nacional y de otros bancos públicos y privados, cuyo enlace llegaba hasta nuestros clientes vía correo electrónico.

Por Luis Carlos Ulloa

Foto: Jakub Krechowicz. Imagen con fines ilustrativos.

Es inconcebible que el Banco Nacional de Costa Rica se tome la libertad de restringir la opción de incluir cuentas favoritas en su sitio de Internet (Internet banking), sin tomarse la mínima molestia de comunicarlo por mensaje de texto o e-mail a los clientes.

El 3 de diciembre me urgía hacer una transferencia de dinero a un familiar y resulta que no se podía.

Por Johanna Zomer Gorn

Foto: Miguel Ugalde. Imagen con fines ilustrativos.

El 17 de julio del 2011 solicité unas pizzas de Pizza Hut por medio de su sistema web para que se cobraran a mi tarjeta de crédito.

Después de una hora y quince minutos y una llamada a Pizza Hut, llegó el repartidor y me indicó que no traía ningún voucher, por lo cual si quería las pizzas tenía que pagarlas en efectivo.

Como en Costa Rica los vouchers deben estar firmados, procedí a cancelarle el dinero y dejarme las pizzas.

La sorpresa fue cuando revisé el estado de cuenta y ahí estaba el cargo en mi tarjeta.

Foto: Tomada del sitio http://www.sxc.hu

Por Roberto Chavarría.

Este caso que les voy a contar, la verdad me tiene muy indignado.

Resulta que mi madre, quien es ama de casa, tiene sus ahorros desde hace muchos años en el Banco Popular.

Desde que todos tenemos que darle los datos a los bancos acerca de dónde salen nuestros ahorros y nuestro dinero, por la ley 8204, a mi mamá le han “pedido cuentas” de dónde provienen sus ingresos si es ama de casa.

Ella reportó que yo, mensualmente, le doy un aporte y que de ahí salen sus ahorros.

Por Fernando Fernández Salazar.

El Banco Nacional me embargó injustamente por un supuesto saldo oculto que había quedado de una tarjeta de crédito.

El Juzgado Especializado en Cobro del Segundo Circuito Judicial, una vez que yo hice los depósitos ordenados, hizo la liquidación de mi supuesta deuda, me informó incluso que había quedado un saldo a mi favor y notificó, tanto a mi persona como al Banco Nacional, sin que se apelara la resolución final.

Ahora, solicito al banco que corrija la categorización de riesgo como posible sujeto de crédito (categoría 3), la cual gestionó el Banco Nacional ante la Superintendencia General de Entidades Financieras (Sugef). Pero, me indican que, independientemente de lo que haya resuelto el Juzgado, debo cancelarles el monto que ellos alegan les debo.

Es decir, la resolución de un juez de la República no les interesa.

Por Jacqueline Angélica Valverde Segura

El día 5 de noviembre recibí una llamada del departamento de cobros de Citi debido a que estaba atrasada con un pago.

Hace poco que había realizado un depósito, por lo que me sorprendió y, tras una revisión, me indicaron el monto se debía a una compra en dólares. Desconocía por completo que los pagos, según la moneda, tenían diferentes cuentas por lo que sin saber estaba morosa con alrededor de $21.

Realicé de inmediato el pago por medio de transferencia de ¢12.000, pues se me hace imposible por el horario de trabajo ir a una sucursal del banco a cancelar en dólares y porque la operadora me indicó que se aplica en 48 horas y, luego de aplicado, solo debo llamar y reportar que trasladen el pago a la cuenta de dólares.