¿Derecho de admisión o discriminación? Negocios obligados a explicar decisiones

QuienPagaManda.com publicó recientemente el caso de una consumidora quien alega que se le negó la entrada a un bar porque meses antes se quejó del servicio del negocio.

De acuerdo con ella, la queja se planteó de  forma respetuosa, por lo que no ve razón para que se le restrinja el ingreso.

El caso generó polémica entre los lectores de este sitio. Algunos consideraron que el bar y cualquier negocio puede aplicar la reserva de derecho de admisión de modo absoluto, en tanto otros rechazaron esa opción porque puede ser discriminatoria.

Por ello, consultamos a Cynthia Zapata, jefa de la Dirección de Apoyo al Consumidor,  en qué casos procede aplicar legítimamente “el derecho de admisión” y en qué casos se puede convertir en discriminación.

Justa Causa

La abogada explicó que los negocios pueden aplicar el derecho de admisión únicamente si existe “justa causa”. Para establecer si existe justa causa, no basta con que el negocio ponga un rótulo en un lugar visible, sino que además de debe publicar cuáles son los criterios sobre la prohibición de ingreso o de negación del servicio, de forma que la decisión se base en un elemento de juicio objetivo.

Según explicó Zapata, deben existir “criterios de peso para no caer en una discriminación de consumo”, explicó Zapata.

El artículo 36, inciso d), de la Ley de Promoción de la Competencia y Defensa Efectiva del Consumidor, permite que la Comisión Nacional del Consumidor sancione a un comerciante cuando “se niegue a proveer un producto o prestar un servicio, o cuando lo ofrezca o lo preste en forma irregular o dilatoria, salvo que medie justa causa, debidamente comprobada por el comerciante o productor (discriminación de consumo)”.

Como ejemplo de discriminación de consumo, Zapata citó el voto 701-2007 de la Comisión Nacional del Consumidor.

El caso se refiere a un consumidor que en el 2004 fue a la “Cantina VIP Restaurante La Terraza” y, tras sentarse en una de las mesas, un empleado de seguridad lo llamó y le dijo: “Tiene que salir, usted no puede estar aquí”.

En ese caso, el negocio tenía un rótulo que decía “nos reservamos el derecho de admisión”, pero no establecía ningún criterio claro de quiénes podrían ingresar y quiénes no. Por ello, la Comisión Nacional del Consumidor sancionó al negocio al pago de una multa de ¢1.082.500.

En el expediente no consta ningún elemento de juicio objetivo que permita tener por demostrado el motivo por el que se le obligó al denunciante a abandonar el lugar, no se explica al denunciante los criterios utilizados para decidir sobre su prohibición de permanecer en el local comercial”, señala la sentencia.

Explicaciones Claras

Zapata indicó que en los comercios en los que se ponen carteles con la frase “nos reservamos el derecho de admisión”, tiene que informársele  al cliente o consumidor cuáles son las condiciones que se deben cumplir para ingresar al sitio.

Además, “(los motivos) deberán ser objetivos y justificables. Por ejemplo: Solo mayores de edad. Deben aplicarse de manera razonable y consistente, sin distinciones”, subrayó la abogada.

Zapata expresó que, excepto en las causas o motivos justificables -los cuales se le deben informar al público-, no existe razón para impedir “el acceso de los consumidores a los establecimientos y locales, menos aún alguna que obedezca a una práctica discriminatoria”.

Por otro lado, la directora comentó que existen negocios que publicitan que el ingreso está reservado “solo para socios”.

Esos casos son permitidos y no se trata de actos de discriminación, dijo Zapata, pues las condiciones fueron establecidas de forma clara y dadas a conocer.