Razones para No Dejar al Perro Solo en la Veterinaria…

El caso que cuenta aquí Ervert Knohr es un lamentable recordatorio de que no todo el que trabaja en una veterinaria tiene el entrenamiento y/o la vocación para trabajar con animales, ni siquiera para algo sencillo como bañarlos.

Precisamente por ello la cadena PetSmart, en Estados Unidos, tiene amplias ventanas que permiten a los dueños y a cualquier persona observar mientras los empleados bañan o cortan pelo y uñas.

Si en su veterinaria no le permiten observar, quizá es hora de buscar otro sitio más transparente.

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Por Ervert Knohr

Es espantoso saber que hay gente que hace su trabajo por hacerlo, sin detenerse a mirar a quiénes afecta en el medio. Hoy (22 de mayo, 2012) nos ocurrió en la Veterinaria Guadalupe Dr. Joaquín Chacón, frente a la Municipalidad de Goicoechea, que dejamos a nuestra mascota para un simple baño de rutina, sin darnos cuenta de la clase de insensibles encargados de atender a los animales.

Cuando me lo entregaron de vuelta no podía ni siquiera abrir los ojos, los tenía rojos, tenía heridas en su hocico y dentro de su ojo, además de estar hinchados a más no poder, y con una evidente picazón que lo hacía quererse rascar con lo que pudiera.

Cuando llegué al lugar, nadie quería dar la cara y nos dijeron que no era nada y que, probablemente, se lo hizo en la casa y se le pasaría rápido. Ante nuestra airada reacción nos pidieron que, por favor, no lo dijéramos fuerte para que nadie se diera cuenta ya que habían más clientes, quienes se retiraron del lugar al ver lo que nos ocurría.

El médico del lugar (luego de mucho rato de esperarlo) nos dijo que tal vez le cayó algo en los ojos, ¡OBVIO! ¿Para eso estudió? Cuando le pregunté cuál era el producto con el que los bañan, no quiso decirlo, yo insistí pero no tuve éxito y lo que hizo fue recetarnos un producto “para ayudarlo”, pero se notaba que nos quería fuera lo más pronto posible.

Inmediatamente, acudimos a otro veterinario en Moravia, quien nos indicó que hubiera sido fatal darle esto al pobre animalito, que ya sufría de mucho dolor. En este segundo consultorio -donde sí topamos con un veterinario responsable- nos indicaron que la hinchazón y el dolor bajarán en aproximadamente una semana gracias a los medicamentos.

Por tanto, un baño de rutina de ¢10 mil me costó ¢50 mil y, además, nadie paga la angustia de viajar con una mascota con ojitos cerrados del dolor en la parte trasera del vehículo. Luego de esta triste experiencia, para mi quedó muy clara la falta de profesionalismo e interés de todo el personal de la Veterinaria Guadalupe Dr. Joaquín Chacón. Espero que nadie vaya a este lugar y pase por esto. Ahí yo no vuelvo.