Consumidor está en riesgo de enfrentar cobro judicial por error del Banco HSBC

Por Alberto Elizondo Araya.

Imagen ilustrativa.

El 20 de abril recibí una llamada de parte de un analista de crédito y me indicó que tenía una deuda de una tarjeta de crédito de HSBC por el monto de aproximadamente ¢60.000.

La llamada me extrañó, ya que yo cancelé la tarjeta hace más de un año.

Me aseguré de realizar todos los pagos y el agente que me atendió cortó la tarjeta frente a mí y me aseguró que no quedaba ninguna deuda.

Después de llamar al banco y pasar de un departamento hacia otro, un representante de servicio al cliente me dijo que el cobro era por una compra en Taco Bell, por un monto de ¢3.000, más ¢1.000 de interés.

Me dijo que como Taco Bell envía sus cobros tarde, que el monto no se mostraba el día que yo cancelé la tarjeta.

Entonces, que esto empezó a generar cargos administrativos e intereses.

Los agentes del banco nunca me llamaron para indicarme el error de ellos al cancelarme la tarjeta y para indicarme que quedaba ese pago pendiente.

No obstante, permitieron que se acumularan los intereses para llegar al monto de ¢60.000, razón por la cual me llamaron, después de un año, para indicarme lo del cobro judicial.

No pretendo menospreciar, pero, ¿quien se negaría a pagar ¢4.000 y enfrentar una deuda tan grande e incluso el riesgo de cobro judicial por ese monto?