El peor error: aceptar una tarjeta de Citi

Por Fernando Solís Fonseca.

Imagen ilustrativa. Los bancos están obligados a cerrar la tarjeta de crédito de sus clientes cuando estos lo soliciten. El procedimiento debe ser sencillo y ágil.

Después de muchas llamadas que me hicieron en el 2011 de parte de Citi, ofreciéndome una tarjeta de crédito, una mujer con un acento extranjero me dijo: “¿Por qué no acepta la tarjeta? Si no la quiere usar no tiene que pagar nada y ahí la tiene por si alguna vez la necesita”.

De tonto, me tomó descuidado y me pareció razonable lo que decía y, además, era una forma, según yo, de que me dejaran en paz con la llamadera.

En junio del 2011 me trajeron la tarjeta a la casa. A mediados de febrero empezaron las llamadas, tres o cuatro al día, por lo menos, para cobrarme una supuesta deuda con ellos.

Mi respuesta fue: “¿Cómo puedo yo tener una deuda con ustedes si nunca he usado la tarjeta?”.

La respuesta fue: “Tiene cargos por seguros, morosidad y gestión de cobro. Son ¢15.000”.

Así siguió la cosa, opté por no contestarles, la mayoría de las veces, hasta que el viernes 23 de marzo les contesté y les pregunté que cómo podía terminar con eso. Ellos contestaron que fuera a la plataforma de servicios del banco.

Fui de inmediato, en plataforma la muchacha me dijo: “Venga”.

Me puso un teléfono que tienen dispuesto para este truco y me dijo: “Hable”.

Para sacarme de mi sorpresa, un hombre me contestó, me pidió datos y me dijo que debía ¢86.510.

Le pregunté que cómo había pasado de ¢15.000 -hace tan solo un mes- a esa otra suma.

“Cargos por mora, seguros y gestión de cobro”, fue la respuesta.

Me ofreció “tratar” de revertir algunos de esos cobros, paro me advirtió que eso tardaba por lo menos dos meses.

Le expliqué que yo quería terminar con eso el 23 de marzo y devolver la tarjeta y terminar esa relación comercial.

Me respondieron: “Entonces pague”.

Ante ello, le pregunté: “Entonces, ¿voy a la caja a pagar y terminamos ya?”.

“Sí”, me contestaron.

Fui a la caja, pagué el dinero, sin recibir siquiera un desglose o explicación de cómo llegaron a ese monto.

Según yo, estaba pagando el rescate de mi tranquilidad. Traté de entregar la tarjeta a la cajera y se quitó asustada y me dijo: “No, yo no tengo nada que ver con eso”.

De regreso a la plataforma, recibo en mano, le dije al hombre que me atendió: “Ya pagué, quiero devolver la tarjeta”.

Se levantó, me dijo: “Venga”. Me dio el teléfono y me dijo: “Hable”.

Me atendió la misma voz de la mujer con acento extranjero, que en junio del 2011 me había embaucado a aceptar la tarjeta.

Le expliqué otra vez y me dijo: “¿Por qué no quiere la tarjeta?”.

Le contesté: “Ya he tenido suficiente”.

Entonces continuó con el cuento: “Pero, no puede devolver la tarjeta ahora, tiene que esperar hasta el lunes a que ya el pago se acredite. Sí, ahí estoy viendo su pago, el lunes, ay no, ya tiene otra deuda por seguros de la tarjeta. Tiene que esperar por lo menos una semana a ver si puedo revertir ese cobro”.

Transcurridos dos o tres minutos entre el pago y esta llamada ya tenía otra nueva deuda y no me permitían devolver la tarjeta.

Parece que quieren mantenerme amarrado para seguir generándome deuda y seguir cobrando, posiblemente esperan que me olvide para, dentro de unos meses, volver a hacerse los locos, sacarme más plata y no dejarme salir de esto.

Yo le solicité a la mujer que se desactivara el cobro por seguros y la tarjeta misma y ella me dijo: “Sí, ya lo hice”.

Debo aclarar que no hubo forma de que me dieran un comprobante escrito.

Además, no me aceptaron una solicitud escrita de mi parte. Con esto, ellos pueden decir después que esto no pasó y seguir cobrándome a su gusto y antojo.

Un consejo a todos los costarricenses: Nosotros no estamos acostumbrados a este tipo de negocios, no es nuestro estilo, usen únicamente las instituciones nacionales, ahí no pasan estas cosas, el Popular, Nacional, el de Costa Rica, el ICE, etcétera.

Tenga cuidado, yo caí, no caiga usted.

Nota de QuienPagaManda.com: Cuando un cliente le solicita a un banco cerrar su tarjeta de crédito, el banco está obligado a hacerlo, mientras este no tenga deudas por pagar. Una vez que se cancelan, la obligación de cierre persiste. Se recomienda hacer la solicitud por escrito y pedir que le sellen y firmen la copia e incluyan la fecha del día en que se entregó. El banco está obligado a aceptar el escrito. Si este pone muchos requisitos para el cierre de la tarjeta, el cliente le puede pedir a la entidad que le dé un documento en el que detallen tales requerimientos. Ese documento puede remitirse a la Comisión de Apoyo al Consumidor, que analizará el asunto. Según el artículo 32 del Reglamento de Tarjetas de Crédito y Débito los emisores de tarjeta deben “poner a disposición del tarjetahabiente medios sencillos y ágiles para que éste pueda presentar sus reclamaciones”. Lea más información sobre este tema en este link: http://www.quienpagamanda.com/2009/10/citi-obligado-a-cerrar-tarjetas-de-credito-cuando-clientes-lo-piden/