Clienta de taller de servicio Mazda alega que llevó su carro a arreglar y quedó peor

Por Karen Chaves Villegas.

Imagen ilustrativa.

Cuando decidí comprar un vehículo nuevo hace poco más de un año, varios factores hicieron que mi decisión se inclinara hacia un Mazda.

La amabilidad, el servicio expedito y la buena atención, al momento de solicitar información y al realizar la compra, me dejaron sumamente satisfecha.

La buena reputación de la marca y el prestigio con que contaba me convencieron de haber tomado una buena decisión.

Para mi sorpresa, cuando se presentó un problema en el taller de servicio (Auto Ensambladora S.A), todas esas maravillas de la Mazda se esfumaron con la prepotencia y falta de servicio al cliente de las cuales fui víctima.

El jueves 23 de Febrero llevé mi Mazda 3 a las 7:00 a.m. para que le cambiaran un reflector en el bumper trasero; hasta ahí todo iba bien.

Al salir de mi oficina, a las 3: 00 p.m., abrí la cajuela para guardar mi bolso y noté que estaba desacomodada, también recordé que esa mañana una luz direccional se había quemado por lo que revisé si era fácil o no cambiarla.

Al hacerlo, noté que una parte del stop trasero izquierdo se encontraba quebrado y había sido pegado con un adhesivo parecido a silicón o goma loca.

De sobra está decir que mi vehículo no tenía ese daño esa mañana que lo llevé al taller. Tampoco fue registrado por la asesora en la boleta de servicio.

Como es lógico en un caso como este, llamé a la agencia para realizar el reclamo, me pidieron llevar el vehículo de nuevo.

Para seguir con mi asombro, fui atendida por tres personas. Una de ellas fue el jefe del taller quien insinuó, no sólo que yo no decía la verdad, sino que me dijo que podía acudir a las instancias que gustara, pero que él no iba a reparar el daño ocasionado.

Desconozco qué tipo de trabajos hicieron en mi carro, como en las otras ocasiones que he llevado el vehículo para las revisiones de garantía.

Yo confié en el profesionalismo y seriedad de quienes allí trabajan.

¿Cómo puedo confiar en los trabajos que van a realizar por lo que resta de la garantía? ¿Será que voy a verme obligada a tomar fotografías de todo el carro cada vez que lo lleve al taller de servicio? ¿Qué pasará con las partes no visibles?

Si algo tengo claro, después de esta amarga experiencia, es que dudo muchísimo recomendarle a alguien comprar un Mazda y también dudo que mi próximo carro vaya a ser un Mazda.

¡Venden carros muy lindos, pero no saben valorar ni respetar a sus clientes!