La financiera a la que le debo me acosa a mí y a mis familiares, ¿hay algo que pueda hacer?

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Esta consulta fue enviada recientemente a QuienPagaManda.com. Más abajo se ofrece una respuesta:

“No sé qué hacer. Instacredit e Importadora Monge me llaman a mi casa, a la casa de mis padres y a los celulares de mis hermanos por el atraso que tengo con ellos. Instacredit todas las semanas me dice que me van a manchar, también me dicen casi todas las semanas que eso va para cobro judicial.

“A Instacredit le debo ¢295.000 colones y a Importadora Monge ¢240.000. Si no les he ido a abonar no es porque no quiera, sino porque realmente no he podido. Ahorita estoy en quiebra con mi negocio y se los he dicho una y otra vez, pero parece que no son humanos, no les importa. ¿Qué hago? Estoy en depresión por esta situación”.

Respuesta:

En el caso de las llamadas que reciben sus familiares, si estos no son fiadores o no tienen ninguna relación con su deuda, no hay razón para que estas empresas los contacten.

La Sala Constitucional ha expresado en varias sentencias (a raíz de recursos de amparo interpuestos por los familiares de los deudores) que este tipo de llamadas violan la intimidad de las personas, así como el derecho a la autodeterminación informativa.

El derecho a la intimidad está resguardado no solo en la Constitución Política, sino en tratados internacionales como la Convención Americana de Derechos Humanos y en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos.

El artículo 17 de dicho pacto estipula que “nadie será objeto de injerencias arbitrarias o ilegales en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia, ni de ataques ilegales a su honra y reputación”.

La sentencia 4721-2011 de la Sala Constitucional, referente a un caso en el cual a una mujer la acosaban telefónicamente por la deuda de su padre, expresa:

“En efecto, de la prueba aportada se tiene por debidamente acreditado que la recurrente fue objeto de llamadas así como de mensajes de texto por parte de la recurrida para el cobro de una deuda ajena. Ello evidentemente lesionó su derecho a la intimidad, toda vez que la actuación de la Empresa de Servicios Transaccionales Contemporáneos ASL, Sociedad Anónima irrumpió injustificadamente en su ámbito de privacidad, ya que sin ninguna autorización o anuencia por parte de la amparada, procedió a efectuar llamadas y enviar mensajes de texto por el cobro de una deuda de la que no es ni codeudora, ni fiadora”.

En los casos en los cuales las deudas se deban al uso de tarjetas de crédito, el artículo 35 del Reglamento de Tarjetas de Crédito y Débito establece lo siguiente:

“Las entidades financieras, abogados, gestores o agencias de cobranza, para llevar adelante las gestiones de cobro, deberán hacerlo directamente con el deudor y sus fiadores. No se podrá realizar dicha gestión con personas distintas a las ya indicadas. Tampoco podrán utilizar prácticas de acoso y hostigamiento para el cobro de las acreencias”.

En las situaciones en las que un deudor es acosado por sus acreedores, la Sala Constitucional también ha señalado que tal insistencia de las empresas viola el derecho a la privacidad cuando se convierte en algo “irrazonable”.

“Este carácter repetitivo e insistente de las llamadas está perturbando a la parte amparada y por eso mismo se torna irrazonable y quebranta los principios expuestos en el precedente de cita, ya que sobrepasa los límites dispuestos en la norma de cita”, fallaron los magistrados constitucionales en la sentencia 10348-2011.

Lo ideal es que usted intente llegar a un arreglo de pago con estas empresas o que valore algunas opciones para poder cancelar la deuda.

Si es su deseo, tanto usted como sus familiares, pueden interponer un recurso de amparo en contra de estas empresas, en el cual aporten prueba de que han sido objeto de acoso telefónico.

Además, pueden pedirle a su operador de telefonía (ya sea el ICE, Movistar o Claro) que bloquee este tipo de llamadas.

Si el operador no atiende la queja, puede acudir a la Superintendencia de Telecomunicaciones (Sutel) y poner una denuncia.

La denuncia tiene que venir firmada, debe presentarse copia de la cédula e indicarse un correo, fax o dirección física para recibir notificaciones. Asimismo, se debe presentar el número de caso o resolución que le dio el operador cuando puso la queja.