Consumidor fue a restaurante y salió con un golpe en la cara dado por el gerente

Por Melissa Arroliga.

Imagen ilustrativa.

No hay que ir nunca al restaurante “Leche Agria” en Quepos, Matapalo, porque resulta que si no te gusta el servicio, te pegan en la cara, literalmente.

El domingo 19 de febrero, fuimos a almorzar a este restaurante y nos dieron un pescado entero que no tenía nada de carne y lo devolví. Duraron 25 minutos en traernos la comida.

A los 5-10 minutos vino el gerente a ‘enjacharnos’ (no vino a ver qué pasó, sino a ‘enjachar’) porque le habíamos abierto el pescado y dijo: “¿Y ahora qué hago yo con esto?”.

Al parecer este era su propósito y me lo confirmó cuando dudó al preguntarle que si se lo iba a dar a alguien más.

Del colerón le dije que me lo iba a comer, pero mi esposo -al ver mi disconformidad- fue a dialogar tranquilamente con el gerente.

Como al gerente no le gustó que mi esposo le dijera que no le parecía el servicio que nos dio y que le había tomado una foto al bendito pescado espinoso, le pegó un manotazo en la cara que hasta el teléfono le tiró al piso.

Mi esposo pudo controlarse para evitar que pasara a más la situación, a diferencia de este hombre, el cual dijo que tenía todos los permisos de ley para tener su restaurante abierto.

Al llegar a la barra a pagar, pregunté en voz alta que cuánto había que pagar por esa porquería, ya que este gerente se había ido del otro lado de la barra y me dijo a mí: “¿Usted qué cree, mamita, que yo no soy de verdad?”.

¿Me iba a golpear a mí también?

Gracias a Dios que andaba con un vestido de playa que hacía parecer que estaba embarazada, porque las mujeres de la cocina me dijeron que si no hubiera sido por eso, me habrían golpeado.

Terminamos pagando por ese mal servicio para evitar que nos mataran o mandaran la policía o nos balearan.

Lo peor de todo es que fuimos a preguntar a unos policías y nos dijeron que podíamos levantar un acta para que él se disculpara.

También llamamos a 800-CONSUMO y nos dijeron que podíamos poner una queja en el restaurante, con el gerente del restaurante.

¡Un lugar así debería estar cerrado!

Nota de QuienPagaManda.com: Se intentó conocer la versión del gerente del restaurante sobre este caso a través de llamadas realizadas al número del restaurante y a su celular, pero nadie contestó. También se le envió un correo electrónico, pero este no ha sido respondido aún.