Consumidor encuentra pelos en pollo comprado en McDonald’s

Por Óscar Villalobos.

Foto: Alex Ling. Imagen ilustrativa.

Quisiera referirme a una situación ocurrida el 20 de enero, alrededor de las 7:00 p.m.

Pasé por el restaurante que queda ubicado a la entrada de Heredia y en el servicio Automac (de McDonald’s) compré comida, obviamente para llevar.

Al llegar a la casa, me senté con mi familia a cenar.

La primera sorpresa fue que faltaban las papas de un combo.  Sin embargo, no quisimos llamar para reclamar eso, pues la verdad nunca nos había sucedido y podíamos compartir el resto, pero el problema sucedió minutos después cuando mi esposa se levantó y botó el pedazo de pollo que tenía en la boca con muestras de asco y sorpresa.

Al revisar el ala que estaba comiendo, pudimos ver un grupo de cabellos adjuntos al pollo y visiblemente cocidos.

Mi hermana y yo nos dirigimos al restaurante a solicitar una explicación y para hacer notar el gran descuido.

Llevamos el pedazo de pollo con los cabellos y solicitamos hablar con el gerente.

Él nos atendió y el inicio de la conversación fue en un ambiente de amabilidad.

Sin embargo, cuando le mostré las pruebas me respondió, de manera escéptica, que eso era muy extraño.

Yo le aclaré que para nosotros fue algo extraño también, pero que queríamos una solución.

Su respuesta fue muy directa: o nos reponía la comida o me esperaba unos 18 días a que mi dinero fuera reembolsado porque lo había pagado con tarjeta de débito.

Yo le indiqué que quería una disculpa formal y escrita al respecto y me dijo que no se podía.

Le solicité hablar con su superior, pero me dijo que no era posible contactarlo, que hasta el lunes se podría.

Solicité llenar algún documento para dejar por escrito el incidente y al rato me trajo una boleta de comentarios (que por cierto no trae ni un consecutivo o algo más de control).
Cuando lo terminé de redactar, le solicité una copia para respaldar lo sucedido y me indicó que eso no era posible.

Entonces, le propuse que me diera otra de esas boletas, yo redactaba de nuevo lo anteriormente escrito y que él me firmara para poder dejarme algo que me respaldara e inmediatamente me dijo que él no me firmaba nada y que no me iba llevar ningún documento de McDonald’s firmado, que él me facilitaba correo, teléfono y nombres de superiores, pero no me ayudaba con lo solicitado.

El señor se fue para las oficinas y, cuando volvió minutos después, me dijo que habló con su jefe (sí, el mismo que no se podía contactar) y que él estaba anuente a hablar conmigo, pero el lunes en horas de oficina (claro, ¡qué conveniente!).

Yo le dije que me iba a quejar con la Defensoría del Consumidor, el Ministerio de Salud y hasta lo iba a denunciar por noticias y medios de comunicación, pues la gente tiene derecho a darse cuenta que esto sucede y que no le dan la importancia que se merece.