Consumidor le reprocha a Aerocasillas que no lo atendieran minutos antes del cierre

Por Pablo Barquero Méndez.

Si usted es una de las personas que llega a Aerocasillas casi a la hora de cierre, le recomiendo que no guarde ni la más mínima esperanza de que le atiendan, ya que -en apariencia- es una política corporativa que  los empleados de esta empresa siguen a cabalidad o, por lo menos, así me lo dejó bien claro la encargada de la sucursal de Cartago el martes 29 de noviembre.

Ella, de manera descortés  -puerta de por medio- me dijo: “Ya son las ocho en punto en nuestras computadoras”.

Llegué a las 7:58 p.m.,  todavía estaba el signo de abierto y se me negó la entrada.

Desde mi óptica, es indignante que a los clientes no se nos dé una atención cortés de tres a cinco minutos, tiempo que toma el retiro de un paquete, máxime si tomamos en consideración las circunstancias actuales del mercado que, con las nuevas restricciones aduaneras del Ministerio de Hacienda y a la ya de por sí agresiva competencia, ponen cuesta arriba las actividades del sector.

Este tipo de actitudes, lejos de retener clientes, causan la fuga hacia mejores condiciones de trato.

Por cierto, ya inactivé mi cuenta en Aerocasillas y me mudaré a una marca donde, por fortuna,  no tienen este desagradable horario cucú.