Consumidor sufre incomodidad pues en Carrion no le prestaron las llaves para que su hijo usara el baño

Por Roy Rojas.

El sábado pasado entré con mi esposa y mi hijo de tres años y medio a la tienda Carrion, en la Avenida Central.

Mi hijo me pidió que lo llevara al sanitario, el cual estaba en el segundo piso.

Cuando llegué, estaba cerrado y ya había una persona esperando para usarlo.

Le consulté a dos trabajadoras del negocio por las llaves y lo único que me dijeron fue: “No sabemos quién las tiene”.

Les hice ver que necesitaba a la persona que supiera, porque mi hijo lo requería con urgencia e hicieron caso omiso a la solicitud.

Al rato, mi hijo, bastante acongojado, me dijo que ya se había “ensuciado los pantaloncitos”.

Soportando la cólera, les dije que si podía entrar a asearlo en el sanitario de mujeres (aclaro que mi esposa no andaba su celular y no podía llamarla para que bajara del tercer piso) y ni así me respondieron como debían.

Hablé con la asistente de la encargada sobre lo sucedido. No sé si ella tomó las medidas sobre el asunto, lo cual espero porque la ineficiencia y el mal servicio que recibimos por parte de estas empleadas fue intolerable; máxime tratándose de mi hijo, quien se sintió muy mal.