Celular quedó peor después de “reparación”

Imagen Ilustrativa

Por Arianna Méndez.

“El día 14 de agosto de 2010 compré un teléfono celular marca Sony Ericcsson, modelo Vivaz U5, número de serie 359388037641939, en la tienda Alpha Group, ubicada al costado sureste de la fuente de la hispanidad en San Pedro. Pagué de contado el precio de ¢255.000.00 (factura #1027449). El teléfono empezó a fallar hace aproximadamente tres meses y el día 13 de julio 2011 lo llevé al taller del comercio  (boleta reparación #794) porque aún estaba en garantía.

Resulta que no me valieron la garantía y me indicaron que tenía dañado el táctil y el parlante. Quedaron en hacerme un presupuesto y me llamaron a los dos días indicándome que el arreglo costaba ¢30.000, con lo que estuve de acuerdo y me dijeron que en la tarde lo tenían listo. El día 10 de agosto llego a recogerlo y me encuentro con la sorpresa que supuestamente el “técnico” que arregló mi teléfono le dañó la tarjeta principal y estaban “haciendo pruebas”, ya que no tenía señal.

Primero me indicaron que no tenían tarjetas, pero que iban a conseguir una nueva para cambiársela. El martes 16 de agosto 2011 fui por él. Esa vez me hicieron esperar más de una hora y el celular estaba en pésimas condiciones. El táctil estaba totalmente húmedo con una burbuja y el teléfono no funcionó correctamente. Me molesté mucho y le indique a quién me atendió que cómo pretendían cobrar por ese “trabajo” y tras de todo me habían dañado mi tarjeta, pero ellos amenazaron con bloquear la serie de mi teléfono.

No quisieron darme ningún dato del supervisor para poner la queja y que me resolviera mi problema. Averigüé el nombre de la gerente, con quien hablé por teléfono y no quiso hacerse responsable de nada. Me refirió al encargado de los técnicos y fui a hablar con él el día miércoles 17 de agosto 2011, le mostré el teléfono, y me dio toda la razón; se disculpó, me dijo que el “técnico” que dañó mi teléfono no tenía experiencia y que había sido despedido porque no era la primera vez que dañaba un aparato. Además, me indicó que le iban a cambiar el táctil y a hacerle el “software” a la tarjeta, con lo cual el teléfono quedaría funcionando perfectamente (boleta #1378). También indicó que la empresa corría con todos los gastos por todos los malos ratos que me habían hecho pasar.

Al día siguiente, o sea, el 18 de agosto, me enviaron el celular a mi lugar de trabajo (boleta #1378) supuestamente ya reparado, pero el viernes 19 de agosto en la noche el táctil que supuestamente le cambiaron por uno nuevo se comenzó a levantar, el teléfono se pegó y no funcionó más, pues lo que hicieron fue despegar y volver a pegar el táctil y obviamente se iba a despegar. El sábado de nuevo fui al taller, el encargado de los técnicos me indicó que le diera media hora para cambiármelo, pero cuando llego por el teléfono me dice que no tiene táctiles, que me lo arregló pero que el lunes 22 de agosto 2011 manda a mi trabajo por el teléfono para ponerle el táctil original. En efecto, el lunes al mediodía envió al mensajero por el teléfono (me entregó la boleta #1378 del arreglo anterior), pero a las 4:00 p.m. llamo para preguntar si está listo y me dice que están esperando el repuesto y que puedo pasar a las 5:00 p.m.

Cuando iba llegando al Mall San Pedro, recibo una llamada para decirme que ellos no pueden ponerle un táctil original y no cobrarme, que más bien no me cobraron la tarjeta (que ellos dañaron) ni el parlante. Yo les digo que no tengo por qué pagarles nada porque ellos dañaron mi teléfono, me dice que entonces le van a poner un táctil genérico. Cuando llego al comercio me entregan el celular y me llevo la sorpresa que le dejaron el mismo táctil dañado, solamente que le pegaron una cinta para que supuestamente no me diera cuenta, pero el celular no funciona, la pantalla está pegada, el teléfono está dañado y no sirve.

Por otra parte, la tarjeta que le pusieron estaba usada, tenía mensajes, contactos y fotos de otra persona que luego averiguando me enteré también es un cliente de ellos que llevó a reparar su teléfono para que le cambiaran la entrada USB, pero lo que él no sabía era que su tarjeta ya no estaba en su teléfono y que la pusieron en el mío.

Como cliente me siento burlado por parte de una empresa supuestamente seria y confiable”.

RECOMENDACIÓN: En cuanto hay sospecha o -peor- confirmación de que una empresa daña un aparato en reparación, es recomendable denunciar de inmediato ante la Oficina del Consumidor, pues de lo contrario puede resultar cada vez más difícil demostrar cuál era el estado en que se presentó el artículo. Si la empresa deja de inspirar confianza, es recomendable llevar un acompañante como testigo de las conversaciones, así como exigir confirmación escrita de lo acordado.