La muerte de una mamá en el San Juan

Es triste no haber podido estar con la mamá en el momento preciso de su muerte, pero peor aún es la sensación de que murió en manos de personas que quizá la trataron con descuido o desgano. Casos como el que comparte Minor Loaiza quizá sirvan para reflexionar sobre la importancia del trato en el servicio al público por parte de funcionarios públicos –médicos y enfermeras incluidos.


Por Minor Loaiza.

Que Dios nos ayude con la CCSS y el trato a los pacientes. A ellos se les olvida que son personas y no números –no digo animales porque a los animales los tratan mejor. Mi madre estuvo internada en el Hospital San Juan de Dios. Primero casi no la reciben, después de horas la pusieron en el pasillo de emergencias por dos días. Finalmente, la trasladaron a una camilla ahí mismo en emergencias dos días más.

Cuando la pasaron a salón, mi hermano fue en horas que no eran de visita y vio que el nombre que tenía el medicamento que le iban a poner a mi madre era de otra paciente; cuando reclamó lo que hicieron fue sacarlo del salón. Eso fue un viernes. Mi madre murió el sábado a las 11 de la mañana y me di cuenta cuando fui a visitarla a la 1:00 de la tarde y la encontré muerta en la camilla.

Ellos no se preocuparon por avisar a los familiares y lo hicieron cuando me vieron en el salón, solo allí empezaron a llamar a los familiares y cuando fui a solicitarles información de los trámites tenían un fiestón en recepción, sin respeto a las personas que estábamos allí. Para ellos se murió una cucaracha y no la persona que me dio la vida. Espero que cuando ellos tengan un enfermo lo atiendan sus compañeros de trabajo y la misma enfermera que atendió a mi madre.