Hacienda presiona a morosos que pagaron el año pasado, no hace nada contra quienes nunca han pagado

Por Luis Javier Porras, experto en temas fiscales.

No hay duda, pocos contribuyentes pagaron el impuesto solidario (a las casas de lujo). Al pasado 22 de enero pasado (el período venció el 17 de enero), la recaudación representaba apenas un 25% de lo esperado, con solo ¢3.012 millones de los ¢12.500 millones que las autoridades preveían.

El Ministerio de Hacienda optó entonces por notificar de forma pública a quienes no pagaron este año, publicando sus nombres como morosos en el blog institucional y en los medios de comunicación masiva, pero para ello, tomó como base la lista de contribuyentes que sí cumplieron el año pasado con la inscripción y pago del impuesto (alrededor de 3.000 contribuyentes).

Es decir, la “estrategia” se concentró en publicar los nombres que ya tenían dentro de sus registros como contribuyentes por la declaración que presentaron el año anterior, pero dejó totalmente por fuera al universo más grande de contribuyentes, esos que el año pasado callaron e hicieron caso omiso de su obligación de presentar la declaración de sus propiedades con valor superior a ¢100 millones.

Me pregunto, ¿por qué castigar de esa forma a quienes de forma voluntaria cumplieron con la obligación de registrarse ante el Fisco? Se trata de personas que no solo sufrieron con una declaración complicada de llenar hasta para un asesor fiscal, sino que además hicieron un trámite tan engorroso que en su momento la misma Administración Tributaria tuvo que cambiar los procedimientos en el camino e incluso dar prórrogas.

Del otro lado están los contribuyentes que se hicieron de la vista gorda, que decidieron quedarse en el anonimato, que nunca se acercaron a cumplir con sus obligaciones conforme a la ley. Ese 75% de contribuyentes escondidos son los primeros que deberían sufrir notificaciones públicas, pues son los que al final de cuentas están creando un hueco en las arcas fiscales.

No parece justo castigar al que cumple (aún si solo cumple parcialmente), y no hacer nada contra el que del todo incumple su deber con el Fisco. He tenido clientes que este año me indicaron: “Vos sí que sos ‘maje’, me hiciste ir a pagar ese impuesto solidario el año pasado y ninguno de mis vecinos lo hizo…”.  Mi argumento siempre es: “Usted está en cumplimiento con la ley, ellos no.  Si viene Tributación a auditar (lo cual debería ser muy probable dada la exposición que existe de este pequeño grupo de contribuyentes), usted estará tranquilo, ellos estarán en problemas”.

De seguro los argumentos de Tributación para actuar de esta forma son los mismos de siempre: Falta de recursos, contribuyentes muy dispersos, etc. El argumento de dispersión no aplica en este caso, pues no estamos hablando de cientos de miles de contribuyentes como ocurre con los impuestos de renta y de ventas. Estamos hablando de un registro muy cerrado de contribuyentes (aproximadamente 10.000).

Para hacer un símil, se puede equiparar al inventario que una empresa como Auto Star posiblemente tiene para identificar en forma específica los automóviles marca Mercedes Benz que tiene en sus registros contables. Algo similar ocurre con la Administración Tributaria, que sabe dónde están los contribuyentes del impuesto solidario y sabe dónde viven. No hay que ser experto para encontrarlos, sino nada más caminar un poquito por algunos barrios en el este y oeste de San José y ni qué decir si nos vamos a las zonas costeras, en donde abundan este tipo de viviendas.

¿Falta de recursos? ¿Será realmente costoso para Hacienda que un par de funcionarios hagan un recorrido por estos lugares, tocando las puertas de las casas e ir notificando a todos los contribuyentes que no presentaron declaración? O, ¿será que existen otras prioridades? No quisiera pensar que hay otras razones detrás de esta “estrategia” de cobro.