Explicaciones de McDonald’s sobre clausuras dejan mucho qué desear

Dejan mucho qué desear las declaraciones de la gerente de comunicaciones de McDonald’s a La Nación con respecto a la clausura de dos restaurantes por incumplimientos de salubridad.

En menos de una semana el Ministerio de Salud clausuró dos locales en Desamparados y San José (frente al Banco Central), en ambos casos porque el personal no contaba con un curso de manipulación de alimentos.

Este curso es un requisito indispensable y, por tanto, es de acatamiento obligatorio. Sin embargo, la respuesta de la cadena es que la empresa tiene la mejor “disposición de colaborar con las autoridades”.

¿Colaborar con las autoridades? Las autoridades no necesitan colaboración o ayuda, lo que necesitan es que se cumplan las reglas desde el principio y se eviten riesgos innecesarios para la salud de los consumidores.

Dice, además, la cadena que los empleados “reciben un riguroso entrenamiento interno que les permite cumplir con los estrictos procesos de salud alimentaria de la marca a nivel internacional”.

¿Será, entonces, que mientras los empleados tengan el entrenamiento interno de la cadena pueden ignorar los requisitos exigidos por las autoridades costarricenses? Es decir, ¿las normas de la empresa valen más que las del país?

En todo caso, no queda claro cuáles son las rigurosísimas y estrictas normas internacionales que cita la empresa si en el restaurante en San José se detectaron fallas en el manejo de aguas residuales y de desechos sólidos, aspectos muy sensibles para la salud.

Es lamentable que las explicaciones de una cadena tan extendida en el país dejen más preguntas que respuestas.