Universitarios se preparan para impuesto a educación privada, si no logran frenarlo

*Menos materias, más deuda o un segundo trabajo entre posibles efectos del impuesto

*Unión de Rectores de Universidades Privadas y estudiantes hacen intenso cabildeo

Por Joanna Nelson

Mientras el ministro de Hacienda, Fernando Herrero, cree que las universidades privadas son solo para los más acaudalados del país, miles de universitarios -que estudian de día y trabajan de noche porque no pueden darse el lujo de pasar cinco años como estudiantes de tiempo completo en una universidad pública- desde ya empiezan a buscar opciones por si el impuesto se aprueba.

Los costos de la educación universitaria privada aumentarían en 14% de aprobarse el impuesto al valor agregado (10% para las carreras acreditadas de universidades privadas), según lo propone el proyecto de ley “Solidaridad Tributaria” enviado por el Gobierno a la Asamblea Legislativa el pasado 17 de enero.

Dicho impuesto impactaría a los estudiantes de 18 carreras acreditadas por el Sistema Nacional de Acreditación de la Educación Superior (Sinaes) e impartidas en centros educativos particulares.

Matricular menos materias, endeudarse más o trabajar un mayor número de horas son algunas de las opciones que valoran los estudiantes de las universidades privadas del país, preocupados ante el posible aumento en el costo.

Sin embargo, los estudiantes tienen esperanza de poder impedir el cambio. Natalia Núñez, presidenta del Gobierno Estudiantil de la Ulacit, afirmó que en su universidad varias comisiones analizan el tema y están organizándose para presentar una propuesta alternativa a los diputados.

En Facebook ya existen varias páginas en contra del impuesto, donde estudiantes de diversas universidades manifiestan su malestar con las intenciones del Gobierno. Precisamente, esta semana habrá una actividad en la Asamblea Legislativa en la que se expondrá la posición de las universidades privadas.

“Lo primero que hay que saber es que la mayoría de estudiantes de las universidades privadas trabajan de día y estudian de  noche, lo cual ya es difícil. Todo este ‘paquetazo’ significaría matricular una materia menos y atrasar las graduaciones. También puede darse una desmotivación en los estudiantes, muchos pueden desertar”, dijo la líder de 24 años.

“No sé de dónde salió esta idea de que todos los estudiantes de las universidades privadas somos ricos, cuando no es cierto… Es raro, si este país siempre le ha apostado a la educación, ¿cómo es que ahora quiere imponer un impuesto a un porcentaje importante del estudiantado universitario del país?”, cuestionó la estudiante de licenciatura en Psicología.

El criterio es compartido por Álvaro Palma, director de operaciones Laureate Costa Rica, red a la que pertenece la Universidad Latina.

“Diferimos del concepto del proyecto cuando sus defensores afirman que la educación universitaria privada es un servicio para la clase más pudiente. “Tan solo 8% de los colegiales asisten a un colegio privado y, sin embargo, 56% de los universitarios asisten a una universidad privada. Esta proporción por sí misma prueba que la universidad privada atiende la necesidad de la gran clase media, no de una clase privilegiada. Igualmente, no menos del 50% de nuestros estudiantes se apoyan en algún tipo de financiamiento para poder pagar sus estudios”, expresó Palma a QuienPagaManda.com.

“Pediría más dinero al Conape”

José David Bonilla es un joven de 22 años, oriundo de Puerto Viejo de Sarapiquí, quien cursa una licenciatura en Finanzas en la Ulacit y costea sus estudios gracias a un préstamo que le otorgaron en la Comisión Nacional de Préstamos para la Educación (Conape). Además, cada mes tiene que pagar el alquiler.

Consultado sobre cómo haría para sufragar sus estudios si se aprobara el plan, expresó que una opción es pedirle más dinero al Conape, o de lo contrario llevar menos materias. Cada cuatro meses Bonilla paga ¢75.000 de matrícula y ¢80.000 por materia.

“Con estos aumentos el país se va a estancar. No todo el mundo va a poder estudiar. Yo no estoy totalmente contra el proyecto, sé que el déficit fiscal es importante y que el Gobierno tiene que solventarlo; pero pienso que tendría que mejorar la recaudación, no puede ser que todo se lo traslademos a los pobres”.

Katherine Romero, estudiante de Medicina en la Universidad Latina y de 22 años, hace frente al costo de su carrera con el apoyo de sus padres y, además, trabaja. La joven asegura que si se grava la educación tendría que buscar un segundo trabajo. Romero paga aproximadamente ¢190.000 por cada materia que cursa. “Si ahorita tengo poco tiempo, con otro trabajo va a ser peor”, comentó.

Romero también lamentó que se vería obligada a ponerle fin a actividades de esparcimiento.

“Tendría que limitar un montón de cosas: ropa, limitar vacaciones, entretenimiento, gasolina. Si uno salía, se acabó todo eso. Habría que reducir gastos, que tal vez no parecen importantes, pero, sea como sea, al final uno sí los necesita. Además, si ahora llevo cuatro materias, tal vez tenga que llevar dos”, dijo.

Por su parte, Palma informó que la Unión de Rectores de Universidades Privadas sostiene reuniones con los tomadores de decisiones para “hacer conciencia sobre el efecto negativo de gravar la educación privada con un impuesto”.

Entrevista

“La educación es una inversión, no un gasto”

Álvaro Palma, Director de Operaciones Laureate Costa Rica, reacciona ante le proyecto que pretende gravar educación privada

Por Joanna Nelson

Álvaro Palma, director de operaciones Laureate Costa Rica, a la que pertenece la Universidad Latina, manifestó a QuienPagaManda.com que la posición del Gobierno de incluir a la educación privada dentro del impuesto al valor agregado no es pertinente por que la educación es una inversión y no un gasto.

Según Palma, el país será, finalmente, el que se verá afectado si se grava a la educación con un 14%, pues habrá una reducción de profesionales, lo cual podría frenar la inversión extranjera.

-¿Cuál es la posición de la Universidad Latina sobre el proyecto?

-“Entendemos la necesidad del gobierno de cerrar el déficit fiscal. Sin embargo, creemos que existen muchos tributos actuales cuya mejor recaudación ayudaría a solventar, al menos parcialmente, este déficit. También apoyamos el criterio de que si se necesitan más impuestos, estos estén diseñados de tal forma que los que más tienen aporten más, pero en este punto diferimos del concepto del proyecto cuando sus defensores afirman que la educación universitaria privada es un servicio para la clase más pudiente.

“Tan solo 8% de los colegiales asisten a un colegio privado y, sin embargo, 56% de los universitarios asisten a una universidad privada. Esta proporción por sí misma prueba que la universidad privada atiende la necesidad de la gran clase media, no de una clase privilegiada. Igualmente, no menos del 50% de nuestros estudiantes se apoyan en algún tipo de financiamiento para poder pagar sus estudios. Muchos de ellos trabajan para pagar sus estudios.

“Es reconocido por organismos mundiales como el Banco Mundial y la OECD, entre otros, que la educación y la salud son inversiones para un país, no gastos. El IVA (Impuesto al Valor Agregado) como concepto está diseñado para gravar los consumos (gastos) y no las inversiones. Por lo tanto, no es congruente cargar con IVA a estas inversiones.

“En muchos países la educación está exenta de todo gravamen. En Costa Rica las universidades privadas ya están sujetas al impuesto de renta y, adicionalmente, ahora se le quiere poner la carga del IVA. Esto es encarecer un servicio que hoy está resolviendo la necesidad de formar profesionales para el país y que no puede ser cubierta por la universidad pública”.

-¿Cómo afectaría este impuesto al estudiante? ¿Se trasladaría al costo de su matrícula?

-“El IVA es un impuesto que se carga al consumidor final, el estudiante es el que a la postre estaría pagando ese costo. La educación es un servicio elástico, de forma que más costo implica menos estudiantes o menos materias matriculadas por ciclo, lo cual al final se traduce en menor cantidad de profesionales que se gradúen cada año, en un momento en que queremos atraer inversión extranjera basada en la calidad de nuestro talento. No es congruente”.

-¿Qué repercusiones tendría esta medida?

-“Las repercusiones son para el país, sin duda habría una disminución en la cantidad de profesionales de calidad en el mercado, lo que podría frenar la entrada de grandes empresas generadoras de empleo como lo han sido Intel, Hewlett-Packard y muchas otras que contribuyen enormemente al desarrollo del país”.

-¿Tienen ustedes alguna contrapropuesta para impedir este incremento?

-“La Unión de Rectores de Universidades Privadas (UNIRE) en este momento está sosteniendo reuniones con diferentes actores para hacer conciencia sobre el efecto negativo de gravar la educación privada con un impuesto.

“UNIRE se ha organizado y está informando a los tomadores de decisiones sobre el tema. La intención es compartir información para que el país tome las decisiones que más le conviene, sin afectar las actividades que, como la educación, son una inversión del país”.