Escuchar lo que el vecino hace en el baño…

En el proceso de hacer una importante compra (su casa), Patricia Ugalde cometió el grave error de confiar en las promesas de un vendedor. Hoy vive teniendo que escuchar lo que el vecino hace en el baño.

“Hace un año y cuatro meses compramos un condominio en el proyecto Barlovento, de la empresa Vivicon. Uno de los aspectos más relevantes para nosotros era el ruido y preguntamos si existía doble pared entre cada propiedad. Así fue y el vendedor nos aseguró que no se escuchaba nada entre casa y casa.

“Pasamos varios meses -hasta mayo de este año- sin vecino, por lo que había mucho silencio; sin embargo, al pasarse una familia empezamos a escuchar pasos en las escaleras, la ducha, cuando jalaban la cadena e incluso cuando sacudían el cepillo de dientes contra el lavatorio”, cuenta Patricia.

Según explica, la empresa se negó a responsabilizarse porque considera que “no se trata de un problema estructural” y acudir al Colegio de Ingenieros y Arquitectos no sirvió de nada, pues al parecer no existen regulaciones específicas sobre el grado de ruido en la construcción de condominios. Las promesas del vendedor tampoco quedaron incorporadas en el contrato de venta.

Pareciera que la única opción para Patricia sería demandar a la empresa para que sean los tribunales los que determinen si en este caso específico se dio un incumplimiento o un daño.

Sin embargo, en lo general, el caso deja varias lecciones:

-Pida que lo pongan por escrito: Aún si el cliente cree que la empresa con la que está tratando es seria, siempre es necesario que exija la inclusión en el contrato de cualquier promesa que haga el vendedor. Si no la quieren poner por escrito, probablemente es porque no la piensan cumplir. El cliente entonces sabe a lo que va y puede tomar una decisión más informada sobre si compra o no.

-Detalles: Lo que para una persona es un “ruido molesto”, para otra puede no serlo. Puede ser que al dueño de la empresa no le desagrade escuchar lo que sus vecinos hacen en el baño, pero a Patricia sí. Al solicitar información y antes de firmar el contrato hay que ser lo más detallista posible, pues a menudo la respuesta a algo que parece obvio no es para nada lo que uno supone. Por algo dicen que “el diablo está en los detalles”.

-Verifique: Hay muchas cosas que el cliente puede verificar por su propia cuenta. Si el ruido es algo importante para él/ella, puede pedirle a un familiar o amigo que vaya a la casa de al lado y haga una serie de ruidos para determinar qué tanto se escucha. También puede llevar un inspector independiente.

“Haciendo la consulta a otros vecinos, encontramos que tenían un problema similar. A nosotros lo que nos molesta es que pagamos cerca de $1.200 por metro cuadrado pensando en que no tendríamos problemas de ruido. Nos parece el colmo que una empresa con 50 años de experiencia no aplique normas de sentido común a la hora de diseñar, como que baños estén contra baños, o área social contra área social. Lo que queremos es que esta experiencia les sirva los compradores de condominios para que se cercioren y pidan por escrito este tipo de promesas de venta”, recomienda Patricia.