Las goteras más caras del mundo

Por Mario Díaz,

Contraté hace como un mes a una empresa de Pérez Zeledón llamada Hojalatería y Soldadura Martín porque en mi nueva casa tenía una goteras. No era nada grave, pues era algo externo y principalmente en una en una de las canoas, pero pensé por la imagen de ellos que eran serios y responsables.

El dueño de la empresa llegó y se subió al techo de mi casa y revisó los daños que yo ya había visto, me recomendó el cambio de una de las canoas y me cobró 400 mil colones (incluyendo otros trabajos menores), precio que encontré caro. Pero, como me garantizó que quedaría bien, supuse que el precio estaba bien y sería llave en mano el asunto. Desconfié del mismo pues esperaba que el arreglo fuera más simple, pero como quería salir del problema le dije que sí y que procediera.

Me envió a la semana siguiente los trabajadores, quienes dijeron que necesitaban picar un poco de cemento. Está bien, yo les di autorización de agarrarlo con un mazo, pero sin mi autorización comenzaron a cortar la pared con un “metabo” afectando a los vecinos que son asmáticos y dejando mi casa perdida en polvo sin usar ni dar ninguna protección, plástico ni nada, de tal manera que tuve que pagar por lavar mi casa y ayudar a lavarla por completo. Al final, asumí que era una construcción, pero ya estaba bastante indignado por el trabajo y sin ganas de pelear más reclamé, pero no hubo respuesta.

Le fui a pagar el trabajo y le pedí factura, pero me dijo que me cobraba más si era para presentarla en tributación. ¡Se supone que él debe correr con ese costo! Como no me quedó otra, me dio una proforma y no me quiso dar la factura, ni siquiera de los materiales.

Bueno, ignoré eso, y terminado el trabajo asumí que mis problemas con esto terminaban ahí, pero estaba equivocado…

Siguieron apareciendo goteras, vinieron como tres veces. Es cierto que el techo era viejo, pero una parte es techo de teja (aluminio) en muy buen estado que no debería presentar fallos; además, no tenía problemas antes de que vinieran. Las goteras seguían y en la parte de techo teja, que es aluminio, se creó una gotera que ya era un río.

Indignado lo llamé y le dije que esperaba por ese precio haber quedado sin ni una sola gotera, a lo que respondió que debía pagarle más para cambiar otra canoa porque esa era la que causaba el problema. Le echó la culpa al techo de los vecinos. Al final le dije que no le iba a pagar más, porque las canoas estaban en buen estado, el cambio de canoas que hice fue por recomendación de él, pero estaban buenas. Le indiqué que me arreglara el problema pero se negó, riéndose.

Ese mismo día en la noche una de las goteras arrancó parte del GYPSUM del garaje y debajo de la lluvia, ya más echando vapor al puro estilo Herman Monster, tomé la escalera, subí al techo y encontré que quitaron tornillos que sostienen las tejas por donde se colaba el agua, les puse cinta eléctrica y el río de goteras cesó, al menos las más grandes.

Al día siguiente, fui a la ferretería y compré duretano por tres mil colones, me subí al techo y arreglé todos los daños, incluyendo la TV por cable que me la dejaron dañada. También arreglé una gotera que sonaba de forma molesta en la noche y todo quedó funcionando a la perfección.

Los llamé molesto y les dije que tenía que reparar los daños en mi cielo raso y se hicieron los tontos. Quince días después, esta semana, el tipo se aparece frente a mi trabajo diciéndome que ya tiene a los trabajadores en el techo para hacerme el trabajo.

-Señor -le dije-, ya pagué a otro para que hiciera el trabajo y no quiero nada con usted.

Si yo podía reparar el trabajo, ¿por qué tenia que pagar otro? ¿Qué les hace pensar eso? Me duele que empresas serias nos rueden a los clientes para sacarnos la plata. Aún tengo que arreglar daños en el Gypsum, pero puedo decir dignamente que YO arreglé las goteras.