Agarró la plata y después decía que no le pagamos

Por Faruk Muhti,

Regresaba a mi casa de un viaje de negocios en Grecia centro con un empleado, pedí un encargo del restaurante de comida rápida Mex-Tico, a un costado de la Iglesia. Como andábamos casi solo dólares, contamos los colones que teníamos para no tener que ir al cajero automático; y también preguntamos los precios del menú para asegurarnos de poder pagar transporte y propinas.

Luego del pedido, Mex-Tico llamó a la empresa J y M,  para que un empleado de ellos se hiciera cargo de la entrega. Cuando llegó a mi domicilio, nos entregó de primero el pedido y yo le entregué un rollo de billetes, los cuales el empleado se metió al bolsillo sin contar. Después le di dos mil colones extra más cambio, para las susodichas propinas.

Continuando, el empleado contó solo lo último y nos exigió que pagáramos más ya que, según él, el pago estaba mal. Habiéndonos anteriormente dicho que todo estaba bien, le explicamos de buena manera que era imposible, por lo que el empleado volvió a contar el dinero en mano y no el que se había metido al bolsillo.

Acongojados y tratando de razonar con él, le pedimos que revisara su bolsillo, ya que habíamos visto que metió parte del dinero en él, probablemente de manera inconsciente. Él revisó y, efectivamente, entre los billetes que tenía guardados había un rollo con dos billetes de mil. El empleado nos explicó que era de los pedidos anteriores entregados y que todavía le debíamos parte del dinero.

Seguido y muy ofendido/desilusionado del servicio al cliente, entré a mí casa y revisé todo lugar donde podía tener colones y confirmé que se los había entregado a su empleado, que ya estaba tratando a mi empleado de mala manera e indirectamente de ladrón.

Viendo que no había otra solución, le ofrecí pagar con 10 dólares para terminar con el problema y que por su “gentileza” se quedara con el cambio, ya que parecía que los necesita más que nosotros.

El tipo no aceptó y se fue de mala manera.  Para mi sorpresa, días después, cuando fui a comer al restaurante Mex-Tico (soy cliente frecuente del lugar), el dueño me explicó que JYM había dicho que no haría más entregas a mi casa porque el señor había dicho que “le habíamos dado por la cabeza con la orden, que no le quisimos pagar, que le sacamos la orden de la canasta, lo obligamos que revisara el bolsillo con la plata y lo abriera ante nosotros”, e incluso que “le dimos miedo” – y no sé qué más.

Pregunto: ¿Cuál es su política de servicio al cliente y resolución de problemas? ¿Por qué no me regresaron la llamada seguido del problema con el empleado, para tratar de arreglar el asunto, máxime que según él, lo habíamos amenzado y sacado cosas de la propiedad de él (la moto)? Ni mi persona ni mis empleados ni socios amenazaron o engañaron a nadie, todos teniendo educación y siendo fuertes trabajadores.

Por dicha tengo excelente reputación con los restaurantes de comida rápida en el lugar, ya que pido mucho a diferentes lugares y así ha sido por los últimos cinco años. Basta llamar a cualquier restaurante de cómida rápida de Grecia y confirmar que NUNCA han tenido problemas conmigo.

Habiendo llamado hoy a J y M para tratar de solucionar el problema, el dueño se disculpó por el empleado de una manera muy escéptica, defendiendo más a su empleado que escuchándome. Me explicó que no podría corroborar nuestra versión (aunque nosotros tengamos testigos), ya que ha tenido muy pocos problemas con otros clientes antes.

Acepto de buena gana la disculpa ofrecida por el dueño; sin embargo me gustaría que él hable con el empleado y, si es posible, que nos ofrezca una disculpa. Pero quién sabe si ésto pasará…

Por nuestro lado, estamos extremadamente molestos con J y M, el empleado y la difamación, tanto que, el caso será proyectado en la sección de cartas a la columna y foro del periódico La Nación, además del foro público muy visitado de QuienPagaManda.com y todos nuestros contactos de empresas y amigos.