El “cuento” del recibo

Karina Solano pagó c80.000 esta semana por la reparación de una refrigeradora Atlas que se encontraba en garantía porque no encontró el recibo, aunque cuando hizo el  reporte le “mencionaron que en el sistema se registraba con garantía”. Ese es uno de los grandes “cuentos” de muchas empresas en Costa Rica. Sin recibo, no se cambia mercadería ni se validan garantías.

La lógica impera en negocios de otros países, en donde se cambia el artículo con o sin recibo cuando resulta obvio que fue comprado ahí. En cuanto a la garantía, hay suficiente tecnología para tener registros de cuándo se compró un aparato, a nombre de quién y bajo qué condiciones.

En el caso de Karina, a ello además debe sumársele largas esperas en el teléfono y “plantonazos” de los técnicos.

El caso de Karina:

“El lunes pasado luego de esperar 10 minutos para que me atendieran logré hacer el reporte, luego de la explicación  de cómo funcionaba el servicio. Esperé a que cumplieran con lo prometido hasta que no llegaron, entonces la historia se repite: Llamar, esperar 10 minutos, poner un segundo reporte y esperar 2 días más.

“Luego de llamar los días siguientes esperando que me confirmaran la visita, llegaron el sábado, pero sorpresa: El diagnóstico indica que debían hacer un presupuesto antes de tener el compromiso del técnico a realizar la reparación el lunes…sí, el lunes dos de agosto, según ellos.

“Tal y como era lógico que pasara, para el técnico el lunes también fue feriado. El martes tres de agosto muy molesta llamo de nuevo obteniendo la siguiente respuesta: ‘Señora, mañana sin falta le llegan y son 80 mil colones’.

“Me encantaría cuantificar el desperdicio que me provocaron en ATLAS cuando dos días despúes del primer reporte tuvimos que BOTAR TODA la comida, esto sin contar la cantidad de minutos pegada al celular esperando que me atendieran en el 2271-0000.

“El colmo fue el miércoles. Llegaron a eso de las 9 por fin a repararla. A las 3 de la tarde me estaba llamando el otro técnico, el que llegó el sábado, para que le abriera la puerta para hacer la reparación…”