El ganador de la revisión mecánica gratuita es…

carros-usadosEl ganador de la revisión mecánica y legal gratuita de un vehículo usado por parte de la empresa CertifiCar es Mario Valverde Alfaro, quien contó la tragedia que vivió cuando decidió aventurarse a restaurar un Land Rover viejo. Con esta revisión, esperamos que la próxima vez que se decida a comprar auto usado ¡todo le salga a la perfección! A continuación la historia de Mario y algunas otras de las que participaron.

  • A ese precio, pudo haber comprado uno nuevo (ganador)

Mario: “Mi tragedia comenzó hace más de dos años. Decidí restaurar un Land Rover viejo, pero me vendieron -mejor dicho, me engañaron con- uno que no caminaba. Lo llevé donde quien resultó ser un ladrón en Turrialba. Vivo en San José, por lo cual tenía que estar trasladándome cada fin de semana hasta allá, para un proceso que no iba a durar más de tres a seis meses. Sin embargo, no veía ningún avance. Tras decenas de visitas al lugar, aún más promesas del susodicho ladrón de tener el carro listo y pagos por el doble del presupuesto inicial, mandé una grúa por el carro, solo para llevarme la sorpresa de que el carro estaba tan mal restaurado/armado que el nuevo arreglo costó c1,6 millones. Eso sin contar con el precio del carro más el trabajo anterior. Con ese dinero fácilmente pude haberme comprado un carro del año, todo gracias a ladrones como el tipo que desdichadamente tuve que conocer… Una pésima experiencia, por la que aún sigo pagando por un carro que al día de hoy sigo sin poder usar…”

  • “Comprador” terminó pidiéndole plata

Norman : “Hace un tiempo, procedí a publicar un anuncio para vender mi Nissan Pulsar Europa Hatchback. El carro se encontraba en muy buen estado y con mucha ilusión al día de haber publicado el anuncio recibí una llamada. Nos citamos un sábado (primer error) en un sitio capitalino, donde procedimos a hablar. El susodicho ‘comprador’ ilusionado quería cerrar el trato ya (sin abogados que nos atendieran) y obviamente sin plata de por medio. Tuve que pasearlo por todo lado, en busca de sus ‘contactos’. Al final del día lo llevé al centro de San José, donde iba a sacar la plata de la prima en el BAC SAN JOSÉ, pero misteriosamente me pidió ‘plata’ para hacer el cambio de un cheque. Después de un día perdido, ni carro ni plata, porque me olió feo por la prisa en cerrar el trato en fin de semana. Amigos, vender un carro ‘afuera’ es una lotería; hay que tener mucho cuidado.

  • Lo chocó justo antes de entregarlo

Lourdes: “Solo una vez he vendido un carro y comprado otro. El viejito me lo recibió la agencia después de rogar mucho. Tenía que entregarlo un martes por la tarde. Pues el martes por la mañana lo choqué contra una pileta en el parqueo de la empresa donde trabajaba. Creo que a muchos nos ha pasado una anécdota así antes de vender el carro viejo. Tuve que correr a La Guacamaya a conseguir el repuesto del stop quebrado y me lo recibieron así, quebrado y con un stop nuevo en el asiento”.

  • Peor no le podía haber ido

Daniel: “El pasado febrero compré un Subaru Justy 1994 carburado. Es mi primer auto y cuando lo compré todo parecía estar en perfecto estado, pero:

-Al mes tuve que cambiar el empaque del cabezote y hacer la rectificación del cabezote.

-Al mes y medio se me jodió el arrancador.

-A los dos meses empezó a botar aceite y me dijeron que para arreglarle eso tengo que bajar toda la caja y el clutch.

-Tuve que hacerle el tune up porque se apagaba pero, como eso no funcionó, tuve que cambiarle el distribuidor y ponerle un arrancador electrónico, o sea, cambio de distribuidor, bobina y módulo de arranque.

-Luego tuve que limpiarle el carburador porque se le metió una basura.

¡Díganme si es posible tener peor suerte!”

  • A empujar desde el primer viaje

Johan: “A mi pasó algo cuando compré mi segundo carro. Yo estaba con una fiebre de comprarme un Wrangler y en eso vi el anuncio de uno bien lindo y a buen precio. Lo fui a ver en carrera y me encantó. Como estaba barato le dije al chavalo que sí y ahí nos dimos la mano. Solo lo arranqué y medio lo vi por debajo, ni le di una vuelta. Al otro día fuimos al abogado, yo manejé el carro desde Alajuela a Heredia, firmamos y le di la plata. Cuando salimos y nos despedimos, voy, me subo y el jeep nada que arrancaba. Mi papá me ayudó a empujarlo y arrancó, y así llegué a la casa. Resulta que el arrancador estaba tocado, se ‘arrecostó’ y había que buscar uno nuevo. Me costó un montón conseguirlo por el año del carro y, como todo repuesto americano, salió bastante caro. Por dicha fue solo eso pero ¡qué relajo! Tener que empujar el carro el primer viaje… La moraleja es que cuando compren un carro usado, por más que les guste y por más lindo y barato que esté, revísenlo. No se emocionen porque, como dice mi mama, uno no está pagando botones”.

  • Una pega

Jorge: “La historia es bastante curiosa. Le ocurrió a mi mamá. Quién sabe por qué tuvo la genial idea de comprar un pick up, cuando ella y todo el mundo en la casa estamos acostumbrados a otro tipo de vehículo, ya sea automóvil o 4×4. En todo caso el carro, un Mazda del 89, no era muy fácil de manejar y le daba por quedarse varado hasta que finalmente se cansó del carro. Entonces pusimos los anuncios en todo lugar donde se nos ocurriera y nada. Luego estuvo guardado como por seis meses en una bodega y nada. Después fue a pasear a una compra y venta como por otros seis meses y tampoco. Cuando ya no había esperanzas de desaparecer el carro, de la nada salió un tipo a quien le encantó el bendito carro y finalmente nos libró de él.

Nota: Lo choqué y además se me quedó varado cuando andaba con una disque novia… ja ja ja ¡Qué tristeza!”