KFC deberá indemnizar a estudiante con ¢1 millón por venderle biscuit con una cucaracha incrustada

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El siguiente es un extracto de la sentencia dictada este mes por el Tribunal Primero Civil de San José, que condenó a KFC a indemnizar con ¢1 millón a la estudiante Natalia Carrillo Zamora, a quien en el 2008 esa cadena de restaurantes le vendió un biscuit con una cucaracha incrustada.

Vale la pena leer el razonamiento de los jueces, quienes dejan claro que no basta con devolver el dinero o cambiar el producto en mal estado cuando se causa un daño al consumidor, en este caso “las ganas de vomitar” que sufrió la joven cuando tocó la cucaracha incrustada en el biscuit.

El proceso sumario de protección al consumidor fue planteado por el abogado Alberto Castillo, quien se especializa en temas del consumidor.

Un extracto de la sentencia:

“De acuerdo con nuestra legislación, todo bien que se venda debe estar implícitamente garantizado en cuanto al cumplimiento de los estándares de calidad y lo requerimientos técnicos que por razones de salud establezcan las leyes y reglamentos y las normas respectivas dictadas por la Administración Pública (Artículo 40 de la LPCyDEC). Tal como lo establece la Ley, el comerciante debe responder concurrentemente e independientemente de la existencia de culpa (responsabilidad objetiva), si el consumidor resulta perjudicado por razón del bien o servicio.

“Se ha tenido por acreditado que el quince de mayo de dos mil ocho la actora se presentó al restaurante de la demandada ubicado en el Mall Real Cariari. Que, cuando ya estaba finalizando su almuerzo tomó un “biscuit” y después de morderlo sintió en sus dedos algo extraño debajo del panecillo por lo que le dio vuelta y observó una cucaracha incrustada en el pan. También se ha tenido por demostrado, que a raíz de ese incidente, en ese mismo momento, la accionante se puso blanca, sintió repulsión y ganas de vomitar.

“…no cabe duda que a la demandante se le causó una perturbación injusta que no está obligada a soportar. No es admisible ni aceptable, que recibiendo un servicio de alimentación en un restaurante, que se presume cumple con todas las normas sanitarias, una persona tenga que aceptar que en su comida aparezca una cucaracha.

“El ponerse blanca, el sentimiento de repulsión y esa afectación al funcionamiento normal de su cuerpo (ganas de vomitar), constituyen supuestos de daño moral que la demandada deberá indemnizar, pues constituyen, además, una traición a la confianza que normalmente se tiene en los restaurantes de la accionada. Además, no es grato tener que pasar por la pena de hacer reclamos por mal servicio, en el tiempo de almuerzo, momento que normalmente sirve para descansar y compartir. No cabe duda que hay un interés jurídicamente relevante que debe ser reparado mediante una indemnización que sea proporcional a la afectación.

“…estamos ante un caso en que se afectó a un consumidor y eso debe ser reparado. Y no es óbice para ello, que el restaurante haya devuelto el dinero y ofrecido reponer el pan. La afectación tiene trascendencias mayores y la fundamental es el mal momento que se hizo pasar a la actora, quien confiadamente se presentó al restaurante de la actora para consumir su almuerzo.

“El hecho de que la cucaracha sea un insecto muy conocido, no implica que el consumidor deba aceptar que se lo sirvan en la comida, aún por error, en restaurantes a los que la ley exige respetar estándares de calidad por razones de salud.

“En definitiva, para este Tribunal la actora debe ser indemnizada. Para establecer el monto de la indemnización, que corresponde al juzgador, debe tomarse en consideración la gravedad del hecho y la magnitud del daño. En este caso concreto atendiendo a las circunstancias que rodean el caso y que se han expuesto ampliamente, este Tribunal estima que la parte actora debe ser indemnizada mediante el pago de la suma de un millón de colones.

“Se condena a la demandada Kentucky Fried Chicken de Costa Rica Sociedad Anónima a pagarle a la actora Natalia Carrillo Zamora, por daño moral subjetivo la suma de un millón de colones y las costas personales y procesales de este litigio.”