El caso de Texaco y por qué no se debe confiar en la “palabra” de un negocio

Confiar en la palabra de un negocio es arriesgado y por eso es mejor siempre solicitar documentos o levantar prueba (llamando al INS, a un notario, testigos, etc.).

El caso que el lector  Danny O. Huertas Monge desea compartir es un buen recordatorio de por qué:

“El viernes anterior (19 de marzo) llegué a la estación de servicio Texaco de San Sebastián a donde he ido a llenar el tanque del carro los últimos 10 años. Cuando llegué, el pistero se acercó a preguntar qué se me ofrecía, a lo que indiqué que llenara el tanque de ‘super’, él preguntó en qué más podía ayudarme y le dije que por favor limpiara los parabrisas.

“Me bajé del carro para supervisar la labor del pistero, como lo hago todo el tiempo. Cuando él estaba limpiando el parabrisas de atrás provocó un rayón en la pintura de la puerta trasera, yo oí algo y cuando me fijé era evidente un rayón como de un dedo de largo…. El resto del cuento es largo, primero la pésima atención al cliente afectado en el momento del problema, luego el compromiso verbal que emitió el administrador de la estación de reparar mi auto bajo responsabilidad de Texaco, lo que luego fue eliminado por el supervisor jefe del administrador diciendo que era imposible que el tipo de escobilla que ellos utilizan causara dicho problema.

“La Texaco NO puede probar con el video de seguridad (así lo han dicho) que mi auto llegara a la estación en esa condición (con el rayón existente), y aun así se niegan a hacerse responsables, basados solamente en improbabilidades. Cuestionan y ponen como imposibles los hechos expresados por mi persona y, al hacer esto, ponen en tela de duda mi integridad.

“La estación está dirigida por personas que no están autorizadas a decir quiénes son sus jefes y no brindan ningún tipo de ayuda, más allá de decir que ninguno está autorizado a decir que la empresa se hace responble de cualquier daño. La falta de procedimientos para atención de reclamos es evidente según todos los diferentes criterios que me han expresado.

“Es una pena que empresas transaccionales de tanto renombre se vean tan mal representadas en el país, ya que al final de cuentas ellos representan a la fuerza laboral de Costa Rica. Al parecer los altos colaboradores de TEXACO en Costa Rica todavía piensan que revender combustibles es su negocio (el que hace eso es RECOPE) y se han olvidado del cliente y que su razón de existir es gracias a su preferencia.

“El propósito del presente correo es para que todos los que crean (al igual que yo creía) que la Texaco es una empresa seria y responsable tengan cuidado al ir a una de sus estaciones. La factura por el daño no es grande, pero la indignación por que pongan en duda la integridad de uno es bien grande.

“Recuerden. MUCHO CUIDADO.

“Gracias.

“Danny O.Huertas Monge”.