¡¿QUÉ SE CREEN LOSOFICIALES DE SEGURIDADDE ESTE PAÍS?!

¿Alguien me puede explicar qué se creen los “oficiales” de seguridad de este país? Creo que a todos nos ha pasado alguna vez que llegamos a alguna parte, tranquilos como cualquier ciudadano de un país sin ejército, cuando de pronto sale un sangrón de estos hablando golpeado y jugando de dar órdenes como si fuera capataz de finca y dueño del mundo.

Dos casos muy recientes:

El lector Cristian Sánchez fue el lunes a la entrada sur del Cedes Don Bosco, en Concepción de Alajuelita, a solicitar información para matricular a su hijo el próximo de tres años el próximo año y, en lugar de encontrarse con un centro de educativo, topó con “oficial de seguridad y una política de puertas cerradas que ni un centro penal ofrece a sus visitantes”.

La historia: “Sin titubear me dijo ‘la matrícula ya pasó, no hay más cupo’. Al solicitarle permiso para acceder al área administrativa e informarme en la Dirección sobre la institución y los procesos de admisión, me indicó categóricamente que él era también un empleado de la institución y contaba con la información necesaria para que yo comprendiera que era tiempo perdido dirigirme a la Dirección.

Luego de volver a solicitarle el acceso y de recibir la misma negativa decidí retirarme, no sin antes ser testigo de otro atropello  contra una señora mayor que se presentó a cancelar la mensualidad de sus nietos. El oficial le solicitó la cédula de identidad y ella muy amablemente empezó a recitar su número de identificación. A gritos, le indicó que no quería el número de cédula, sino el plástico. La pobre señora, a como pudo, le explicó que no la portaba, que ella solo iba a cancelar la mensualidad de sus cinco nietos. Al ver ese comportamiento sumamente irrespetuoso y altanero decidí retirarme…”

Por otra parte, ayer leo en el blog Viernes de Temas Serios que el martes durante una actividad para recordar a un joven asesinado hace un año, el encargado de seguridad del Centro Cultural (repito, Cultural) de España, hizo lo siguiente:

“Puertas afuera las echó, a la esposa e hijo del homenajeado, a su amiga y otro bebé de unos dos años. Envalentonadísimo. Jugando de vivillo. Faltándoles el respeto. Inventándose al paso una nueva norma del Centro que yo personalmente desconocía: ‘A estas actividades no pueden entrar niños’. Lo más raro fue que él mismo los había dejado entrar antes de que comenzara la actividad. Pero ‘alguien’ (no sabemos quién) se quejó de que ‘los chiquitos estaban haciendo mucho ruido’ y a él, encargado de mantener el orden, le tocaba expulsar a niños y mamás del Farolito, ofreciéndole de paso a Pedro Antillón, padre de uno de los pequeños, ‘romperle el hocico’ si no dejaba de protestar”.

O sea, ¿a qué clase de matones incultos se les está confiando la “seguridad” no solo de comercios sino de centros educativos y culturales? ¿Pasaron estos señores aunque sea por una inducción mínima sobre educación o cultura?

Mi teoría es que muchos -porque no quiero generalizar- son personas que arrastran grandes frustraciones en sus vidas personales, en las que no mandan pero ni en la casa, y en cuanto se les da un mínimo de poder empiezan a sacar pecho y hacerse los muy machos…si es que ser macho es ponerse a jugar de vivo contra clientes que andan viviendo sus vidas en paz.

De los clientes depende exigir en esas instituciones que tomen medidas y les digan a sus “oficiales” que se comporten como la gente. La seguridad y el orden son necesarios y comprensibles. La altanería y la malacrianza son otra cosa, por lo general falta de educación y calidad humana.

Los teléfonos de Cedes Dos Bosco son 2275-0031 y 2275-0718 y también tiene un formulario en línea, en el cual se pueden enviar quejas. El número del Centro Cultural (repito, Cultural) Español es 2257-2919, el correo electrónico es cultural@ccecr.org y también tiene formulario de contacto.