DE LA MANO (DE UN PREJUICIO)

Una de las cosas que quise subrayar y resaltar en el post anterior es algo que me pareció obvio, como llover sobre mojado: La calidad del servicio no debe ni puede tener la más mínima relación con las opiniones de un empleado sobre el estilo de vida de un cliente.

¡Faltaba más! Para eso ya hay sacerdotes, abuelitas, ayatolás y vecinas chismosas (o vecinos, porque también sobran). Cada quien sabe cuándo está de humor o si quiere ir a que le mortifiquen la paciencia.

Ayatolá ali Khamenei

Pero ir a comer pizza definitivamente no es el momento y un desconocido definitivamente no es el indicado.

Lo que le pasó a Laura Rojas en Pizza Hut, según yo, era una oportunidad para refrescar este principio.  Según contó, le dio la mano a su compañera, la mesera las vio y tuvieron que comer en medio de burlas y sin derecho a más refrescos, porque ningún empleado las quería atender.

Sin embargo, la respuesta de los representantes de Pizza Hut dejó claro que hace falta más que “refrescar” el principio. Hay que empezar por deletrearlo.

Según la explicación ofrecida, ese tipo de trato no es política de la cadena, pero un “hecho poco común” pudo causar “extrañeza” en los empleados.

La primera pregunta es: ¿Qué es “poco común” y ante los ojos de quién? Porque a alguien le podría parecer poco común ver a un escocés -con su respectiva enagua escocesa, por supuesto- caminando en media calle. El actor Kiefer Sutherland está orgulloso de sus raíces escocesas y lo muestra cada vez que puede

Eso no significa que el escocés sea “poco común” en sí mismo, sino que quien lo observa nunca ha visitado Escocia y otros países donde la gente utiliza atuendos diferentes a los de él. No poco comunes, simplemente diferentes.

La siguiente pregunta es: ¿Cuál debe ser la reacción ante algo diferente que causa extrañeza? ¿Burlarse? ¿Negar el servicio? Obviamente en un negocio eso no tiene cabida. La plata es lo que cuenta. El problema es que hay seres humanos de por medio y existe cierta tendencia a reaccionar con burlas ante la diferencia, inspirados en prejuicios.

¿Cuántas veces en Costa Rica, cuando digo que soy vegetariana me sale algún ignorante con: ‘Y ¿qué come? ¿Lechuga? ¡Ja ja ja!’? Encima se creen graciosos, pero ya hasta me da risa…

Uno mismo, si es sincero, se da cuenta de que en algún momento lo ha hecho. Hace unos años un amigo me dijo que se iba de viaje de vacaciones y cuándo le pregunté a dónde me dijo que a Nicaragua. “Ja, ja, ja”, le dije, basada en un prejuicio.

Claro, no se comparan las vacaciones a Nicaragua con la decisión de una persona de ser gay y, por ello, apoyo las propuestas que han hecho algunos aquí, en Facebook, en Conejitos Suicidas y H3Dicho sobre hacer una visita al restaurante, como se hace en otros países.

Si el problema es que los gays ahí son “poco comunes”, y no se trata de un problema de homofobia, entonces quizá solo les hace falta contacto más cercano…para que vayan entrando en confianza y se les quite la “extrañeza”.